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Una empresa del Valle de Lecrín demanda a SEAT por impagos

Lecrín Technologies, nacida hace ahora cuatro años, afronta un proceso de liquidación tras denunciar a SEAT por una deuda de 85.000 euros que desde la empresa automovilística niegan. El fin de una aventura de cuatro jóvenes que han demostrado que desde un entorno rural se puede trabajar con alta tecnología y dar servicio a cualquier empresa

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Fábrica de SEAT en Martorell

Hace unos años varios amigos, informáticos de profesión, crearon una sociedad cooperativa para trabajar juntos bajo una misma marca. Ese sueño se llamó Lecrín Technologies, tenía su origen en Nigüelas y uno de sus propósitos era demostrar a todos que desde el entorno rural se podía innovar, trabajar con el estándar más alto de calidad sin complejos y con la tecnología más sofisticada. Objetivos que no tardaron mucho en cumplirse, porque meses después de la creación de la sociedad estos jóvenes ya tenían como clientes a decenas de empresas y asociaciones, entre ellas algunas con tanto renombre como Aguas de Lanjarón o Emasa, la Empresa Municipal de Aguas de Málaga. El administrador de Lecrín Technologies, Pedro Serrano, explica que empezaron haciendo de todo, diseño de sitios web, aplicaciones, tiendas online, etc. Hasta que se les dió la oportunidad de trabajar con Aguas de Lanjarón, una compañía con la que tuvieron una magnífica relación por el trabajo que hicieron y por el trato que recibieron, según Pedro Serrano. Trabajar con compañías de este tipo les permitió poder optar a contratos más grandes de empresas internacionales que no querían dejar escapar y así fue como llegaron a Barcelona. 

“Nos apuntamos a un evento que hacía SEAT hace tres años y enseguida vimos algunas necesidades de la compañía que podíamos cubrir”, explica el administrador de Lecrín Technologies. Después de presentar varios proyectos, la empresa automovilística con sede en Barcelona los invitó a trabajar con ellos, una oportunidad de oro para demostrar que estos cuatro jóvenes procedentes de Nigüelas estaban sobradamente preparados. Pedro Serrano cuenta cómo fue trabajar en una de las mayores fábricas del país: “Fueron dos años sin descanso, sin vacaciones porque era todo por la empresa, porque había que seguir avanzando, seguir creciendo. Recuerdo como algunos domingos me acercaba a la playa y me llevaba el portátil para seguir trabajando”. En ese tiempo Lecrín Technologies comenzó a trabajar en distintos proyectos utilizando la última tecnología y entrando en el campo de la Inteligencia Artificial, ayudando a que la compañía fuera mucho más eficiente. Uno de los trabajos de estos cuatro jóvenes fue introducir sensores en el taller de prensas, tomando datos de señales eléctricas que por ejemplo detectaban las posibles grietas que había en las puertas de los vehículos antes de que salieran a la calle, soluciones que como explica Pedro Serrano, ahorraron mucho dinero y tiempo a la marca, ya que ese proceso se hacía de manera manual hasta entonces. 

Pero las buenas relaciones se fueron torciendo al año de empezar. “Había cosas que no nos empezaron a oler bien, nos pedían que cambiaramos los títulos de los contratos para hacer pasar todo por gastos, no por inversiones, manipulando la contabilidad”, explica el administrador de la empresa, que incluso habla de un sistema que perjudica directamente a las firmas que trabajan con SEAT. “Nos pidieron presupuesto para un montón de proyectos que iban a hacer sí o sí y al final nos sacaron todo lo que pudieron y no pagaron nada”, asegura Pedro Serrano. Y la situación entre ambas partes no mejoró porque según dice el administrador de Lecrín Technologies la multinacional trató de convencerlo para que dejara tirados a sus compañeros y tenerlo como empleado con una subcontrata alemana, algo que no aceptó. Rota la relación entre ambas partes, Pedro Serrano acusa a SEAT de no haber pagado a Lecrín Technologies 85.000 euros, una deuda que la compañía con sede en Barcelona niega de forma tajante: “La relación comercial con Lecrín Technologies se cerró sin que quedase pendiente ninguna deuda”, argumentan. 

En la actualidad Lecrín Technologies está inmersa en un proceso de liquidación y cada uno de sus integrantes han tomado un camino distinto para seguir ganándose la vida. El administrador de la antigua empresa con sede en Nigüelas también cuenta como ha puesto dos denuncias en Martorell, aunque asegura que nadie se ha puesto en contacto con él después de dos meses. Algo que también han negado desde SEAT a esta publicación. “La compañía no tiene constancia de ninguna reclamación que se haya presentado por las vías legales”, subrayan. 

“Van a seguir saliendo cosas. Ellos dicen que no te deben nada porque esa cantidad es ridícula para este tipo de empresas, tener un pleito para ellos no es un problema”, dice Pedro Serrano en conversación telefónica desde Sevilla. Hoy queda lejos Nigüelas y la ilusión por trabajar con una gran empresa como SEAT. Lo que sí queda demostrado es la capacidad de cuatro jóvenes que desde el Valle de Lecrín llevaron la inteligencia artificial a procesos que se habían hecho hasta ahora con papel y bolígrafo. 

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