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El Centro Artístico acogerá una conferencia sobre los libros más curiosos de las bibliotecas de Antonio Arenas, Manuel Arredondo, Juan Iniesta y Marijose Muñuz

Este evento cultural, que tendrá lugar el 30 de septiembre, será presentado por el escritor y licenciado en Historia Contemporánea, Juan Chirveches

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Los ilustres profesores, escritores, poetas… Antonio Arenas, Manuel Arredondo, Juan Iniesta y Marijose Muñoz van a compartir una conferencia en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada, el 30 de septiembre a partir de las siete y media de la tarde. La conferencia se titula ‘El libro más curioso de mi biblioteca’. Este evento cultural de primer orden será presentado por Juan Chirveches.

Hijo de Teodosio y Josefa, Manuel Arredondo Valenzuela nació en Baza el 24 de marzo de 1943, en la Calle de las Monjas (en esta calle llegaron a existir hasta once conventos, aun queda uno); pero su padre que era campesino lo registró, el 28 de marzo de aquel año, en Benamaurel porque el del Registro Civil era su primo hermano. Arredondo vivió toda su infancia en un anejo de Benamaurel llamado Cuevas del Negro (que no tenía ni luz, ni agua, ni caminos medianamente transitables), donde aún posee una cueva heredada de sus padres y una minúscula parcela de olivos. Por los años 50 del pasado siglo construyeron una escuela en el barrio y pudo asistir, ya con 8 años a la misma. Manuel Arredondo recuerda a su primera maestra, doña Josefa Menéndez que, aunque tenía la casa recién hecha adosada a la escuela, ésta no disponía ni de luz ni de agua. ¡Y tenía que subsistir con 300 pesetas de las de antes al mes.

Allí estuvo Manuel un año. Al siguiente curso sus padres lo mandaron a Baza a casa de su abuela Antonia para asistir a las escuelas graduadas Andrés Manjón y preparar el examen de ingreso al recién estrenado instituto laboral José de Mora que estaba donde ahora se encuentra el Ayuntamiento bastetano. Allí, dos años, y al seminario… En Guadix. Era el único modo de poder estudiar por un módico precio. Y allí estuvo casi tres años. Luego trasladó el expediente académico al Padre Suárez de Granada para seguir los estudios de bachiller como estudiante libre. Hizo 3º y 4º y reválida, entre junio y septiembre de 1957.

Luego, simultaneó los estudios de bachiller superior de letras y el magisterio. Su intención era hacer Filosofía y Letras, pero no había dinero para ello. Así que, alternando los estudios como libre con el trabajo en el campo, finalizó el bachiller superior y magisterio. Con 20 años recién cumplidos, le dieron a Manuel Arredondo su primera escuela interina en Almendral de Zafarralla, luego realizó el servicio militar, más interinidades por La Alpujarra, luego las oposiciones en Mallorca en mayo del 68 y su matrimonio en agosto del mismo año. Y cuatro años en Mallorca donde nacieron sus dos hijas. En el 72, concurso de traslados y… ¡a Lanjarón! donde se jubilló en 2003.

Cuando se creó la UNED, Arredondo Valenzuela se matriculó y aprobó los cuatro primeros cursos de Filología Hispánica, pero ya había que ir a Madrid a los exámenes y trasladó el expediente a la UGR que, con la inestimable ayuda de su excelente amigo Juan Alfredo Bellón, terminó la licenciatura. Pero ya no utilizó la titulación para opositar a profesor de instituto. La jubilación estaba muy próxima y no merecía la pena.

Como escritor ha realizado artículos en IDEAL y La Opinión de Granada y en alguna revista dispersa; un libro colectivo sobre Paisajes del Agua, que coordinó Javier Píñar, con un artículo sobre García Lorca en Lanjarón. Luego, tras una larga amistad con don Juan Gutiérrez Padial, con motivo del centenario de su muerte escribió su biografía: ‘Juan Gutiérrez Padial. El hombre y el poeta’, que anda por esos mundos de internet junto a otros dos pequeños libritos: ‘La religiosidad popular en Lanjarón’ (trabajo escolar) y ‘Lanjarón, agua y vida’ (inacabado).

Manuel Arredondo Valenzuela reside en Granada capital y posee vivienda en Lanjarón, el pueblo de su esposa, también profesora. Manuel es una persona execcional que enseñó a muchas generaciones con gran maestría y talento. Fue un maestro de escuela de vocación. Un hombre bueno, amable y admirable. Algunos de sus amigos de Lanjarón ya se fueron de este mundo, como, y por ejemplo, Elías, el del ‘Hotel El Sol’, José ‘Gorrilla el carpinterro’ y Francisco Rodríguez más conocido por ‘Paquito el de los curas’.

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