Roberto Villegas: “Escribo en andaluz para que la gente realmente entienda como siento”

El escritor granadino nos habla de Aholá, su poemario en andaluz, de sus fuentes de inspiración y de sus próximos proyectos

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¿En qué momento de tu vida te das cuenta de qué quieres dedicarte a la escritura? 

Pues hace poco. Yo empiezo a escribir con 15 años, pero claro, cuando uno comienza a escribir no piensa que una vez pueda publicar un libro que regalar a su madre, en ese momento es como un sueño. Cuando realmente me doy cuenta es en 2019. Yo había publicado Lluvia de sangre en 2012, en Cádiz, con la Editorial Atrapasueños, pero en ese momento yo no tengo conciencia de que pueda vivir de ello, únicamente publico porque por primera vez en mi vida tengo la oportunidad de hacerlo. Después pasan ocho años y no vuelvo a saber nada del libro, pero es en ese momento, en 2019, cuando conozco a las personas que me han ayudado a ser escritor independiente y pienso que puedo hacer ese sueño realidad. Entonces sin mucha expectativa pero con mucha ilusión salgo a la calle y en la primera semana de venta en Cádiz me doy cuenta de que es posible vivir de esto. 

¿Qué suele leer? ¿Cuáles cuáles son tus lectura habituales?

Me gusta mucho la novela histórica, Santiago Posteguillo por ejemplo me gusta mucho, Reverte (por su forma de escribir), Juan Eslava Galán… Y me gustan mucho los ensayos de Saramago. También su novela, pero casi son ensayos para mí en lugar de novelas, como sí fuesen una forma de mostrar al mundo su propio intramundo, de una forma completamente nueva y rompedora. En poesía me gusta mucho Lorca pero me gusta mucho más Miguel Hernández. El hecho de que fuera un cabrero, despreciado por la Generación del 27, hace que me guste más. Y nunca se llevó ningún premio pero sí existe un Premio Nacional de Poesía que se llama Miguel Hernández. Esa parte me parece muy romántica, además era un escritor revolucionario, combativo y muy coherente cosa que le costó la vida. En la poesía de Miguel Hernández también encuentro mucho aire fresco, encuentro aparte de mucha combatividad mucha belleza, mucho amor. Y como creo que todo tiene que ver con todo, por eso me gusta la poesía en general y me gusta mucho la poesía gracias a Miguel Hernández. 

¿Cuáles son tus referentes a la hora de escribir?

Curiosamente para escribir antes que de escritores o escritoras me acuerdo de cantantes. En mi forma de escribir no puedo evitar que aparezca algo de base musical. A ninguna poesía que haya escrito, la haya publicado o no, a ninguna le falta la parte rítmica de cualquier tipo.

Para mí escuchar a Enrique Morente me evoca, me inspira muchísimo. Escuchar a Carlos Cano, escuchar a Califato ¾,  escuchar a Gata Cattana… por cierto ahora muy entredicho porque han vetado uno de sus libros en Castellón. Es el mejor momento para seguir escuchando a Gata Cattana, ahora más que nunca; por andaluza, por mujer, por rapera y por poeta. Creo que cuando ella canta, o escribe, o rapea, lo hace desde una posición tan diferente a cualquiera que lo podamos hacer nosotros, que como hombres tenemos mucho que aprender de ella. Por último no puedo olvidarme de los Carnavales de Cádiz, que con su ritmo, sus comparsas, tienen su forma de entender el mundo, tan andaluza y al mismo tiempo tan universal. 

¿Por qué decides escribir un poemario en andaluz? 

Porque cuando, como andaluz, yo escribo en castellano me siento acotado, cohibido, y siento que hay palabras y expresiones que no las expreso escritas tal y como las siento.  Entonces decido escribir en andaluz, recordando a Blas Infante que en los años 20 escribió en andaluz intuitivo Cuentos de animales. Juan Ramón Jiménez también lo hace en Platero y yo, en algunos aspectos. Y desde los años 20 y 30 hasta el día de hoy hay muchas formas de escribir en andaluz. De hecho hay varias propuestas de escribir en andaluz como la propuesta EPA, como la propuesta del CREA, la propuesta del PAO, que son poco conocidas pero al final presentan soluciones distintas que albergan el ceceo, el seseo y el jejeo, donde introducen jotas o haches aspiradas… mi método al final es más intuitivo, como lo hacían los antiguos, y lo hago así porque primero me siento cómodo haciéndolo así y segundo porque es mi forma de expresar literalmente como me siento en un momento determinado, sea cual sea la poesía. Por tanto escribo en andaluz para que la gente realmente entienda como siento.

Entonces más que una postura política escribir en andaluz sería una actitud artística…

En realidad es una posición cultural, porque está cargada de política, es una forma de posicionarme políticamente, porque yo me siento nacionalista andaluz, pero desde lo universal como decía Carlos Cano. Entonces cuando uno escribe en andaluz está escribiendo como siente y como habla, porque poéticamente los sonidos de los pueblos que han habitado Andalucía siguen en nuestra garganta.

El poemario Aholá puede adquirirse en las librerías Sol, Duende y Povedano de Dúrcal

¿Y piensas que tu obra poética es accesible a cualquier lector, aunque no sea andaluz?

Sí, pero le puede costar , de hecho hay algún andaluz que le cuesta y para mí es un síntoma claro del desconocimiento que tenemos de nuestra forma de entender el mundo. Hay una palabra concretamente muy granadina que es “malafollá”. Cuando alguien granaíno escribe esa palabra la tiene que escribir en andaluz porque no tiene sentido de otra manera, si tú escribes “malafollada” pierde completamente el sentido. Pero sí, yo mismo a veces cuando escribo en EPA o cuando leo en Pau me cuesta, porque tengo que pararme, tengo que releer y releer y releer… creo que cualquier persona que lea este poemario va a tener que releer, no se puede leer de corrido, tienes que pararte. 

¿Cómo funciona tu modelo de autogestión?

Sorprendentemente bien, no tengo jefe (risas). Fuera de bromas, el tener libertad de poder coger un puñado de libros y salir a la calle adonde sea, a Granada, Málaga, Jaén, Almería… sin que tengas realmente una hora de vuelta o tengas una hora de salida, me da mucha libertad. Llegar a la bifurcación de la autovía y decidir en ese mismo momento si voy hacía Málaga o hacía Almería es la libertad que me da la autogestión. Y aunque empieza con Lluvia de sangre este modelo y esta sensación de libertad  no alcanza su punto álgido hasta que publico Aholá

Por lo tanto, consigues vivir de lo que escribes. 

Pues la verdad es que sí, y muy dignamente. Yo animo a la gente que tenga pensado hacer una maqueta de música, pintar, dibujar, escribir, componer…. a salir a la calle, no para que  la gente te diga si está bien o mal sino para tú puedas llevar esa experiencia a ese lugar, a ese punto de encuentro de la gente creadora. Para mí la calle es el sitio más mágico, más libre, con más luz para poder ofrecer lo que tú eres y lo que te sientes bien haciendo y donde casi siempre hay una respuesta positiva.

Has publicado poesía y novela, ¿nos puede avanzar que estás escribiendo ahora? 

Pues poesía y novela. Estoy haciendo las dos cosas a la vez y no puedo evitarlo, si me amanece de alguna manera una idea concreta de una cosa no puedo esperar un año a tener una cosa completa, necesito ir avanzando. Habrá un momento en que una de las dos se desarrollará más rápido, pero saldrá de forma natural. 

¿Por qué decides mudarte al Valle de Lecrín? 

Pues vinimos (la madre de mi hijo, mi hija Lola y yo) porque el valle es un punto de encuentro, un sitio donde hay gente diversa con la que queríamos compartir vivencias. Aunque yo sea de Peligros, que está cerca pero tiene un paisaje y un ambiente muy diferente, yo aquí me siento en casa. La gente es muy amable y abierta y te tratan como a uno más.

¿Y qué crees que le aporta el entorno a una profesión de tipo creativa como la tuya?

Pues prácticamente todo. De hecho la mitad de Aholá está escrito aquí, en la ribera del río Durcal a su paso por Restabal, y la otra mitad en Cádiz. Me inspira cómo cambia el paisaje tan radicalmente con las estaciones, cómo se ve el transcurrir del tiempo en estos lugares. El entorno para mí es un porcentaje altísimo para inspirarme y en muchas ocasiones hace que te metas en rincones concretos donde normalmente no entrarías a nivel emocional o  sensorial. Por tanto me siento muy bien nutrido gracias al valle. 

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