La eterna batalla del corazón y la razón 

Te animamos a que conozcas un poco mejor qué es la inteligencia emocional y cómo esta puede mejorar tu vida y la relación con los que te rodean

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La inteligencia emocional es un concepto que aparentamos conocer pero que suspendemos en su práctica más a menudo de lo que nos gustaría admitir. Vamos a hacer las cosas bien, primero hay que entender las emociones ¡Son nuestras! Ellas provocan los estados afectivos que experimentamos en nuestro día a día y que vienen acompañadas de cambios orgánicos, fisiológicos o endocrinos. Además, hay dos factores que no debes olvidar nunca: Uno, las emociones son subjetivas, es decir, relativas o dependientes a la persona que las siente, y dos, las emociones tienen una función adaptativa. Este elemento adaptativo significa que lo que sentimos y nuestras emociones actúan como una respuesta ayudándonos a adaptarnos a nuestro ambiente y en general a la vida. Esto último es de vital importancia, por ejemplo, para comprender la ansiedad (pero eso será en el próximo post).

La inteligencia emocional sería, por tanto, la capacidad para reconocer nuestros propios sentimientos y emociones, y manejarlos de forma adecuada. Esta facultad es muy muy compleja porque necesita de conocimiento sobre uno mismo, de una capacidad para autorregularse, motivación, empatía y habilidades sociales. No sólo es un constructo individual, sino que también integra el conocimiento y la comprensión de los sentimientos de los demás.

También me gustaría hablarte de tu “cerebro emocional”. En el interior de tu cerebro se encuentra una estructura con forma de almendra llamada amígdala. Cualquier experiencia que haya despertado en nosotros una reacción emocional, por sutil que sea, parece quedar codificada en la amígdala. Por otro lado, la memoria de trabajo es la memoria que se encarga de mantener activa la información para procesarla y trabajar con ella, por ejemplo, para hacer un cálculo mental. Esta memoria se encuentra localizada aproximadamente en tu frente (la corteza prefrontal).

Las emociones son muy importantes para la razón. ¿Quieres saber qué alcance tienen? Existe una vía nerviosa muy importante que conecta la amígdala y la memoria de trabajo y, a veces, cuando experimentamos emociones intensas como la ansiedad, el miedo o la cólera, se sabotea (o bloquea) la capacidad de esta memoria impidiendo que funcione correctamente. Este es el motivo por el cual, cuando nos encontramos emocionalmente perturbados, solemos decir que “no podemos pensar bien”. Esta relación también nos explica por qué la tensión emocional prolongada en el tiempo puede obstaculizar las facultades intelectuales y dificultar el aprendizaje. Acabas de conocer a los dos equipos de batallas infinitas: el corazón y la razón.

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