Juan Fernández, guerrillero que protegió el Valle de Lecrín

Muy religioso y patriótico, el “alcalde caridad” no dudo en defender a su patria con todos los medios a su alcance frente a los invasores

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En el mes de mayo, recordando un lejano día, un lejano día dos de este mes de 1808, el pueblo de Madrid se levanta contra el ejército francés, que venía a nuestro país dispuesto a conquistarlo. Poco a poco será toda España la que se encuentre enfrentada al invasor. No solo fue una guerra del ejército contra ejército, lo curioso y lo importante fue que es el pueblo llano el que más duramente se enfrentó a los franceses. Estos hombres con más voluntad que medios, van a crear una nueva forma de lucha: La guerrilla.

Los guerrilleros eran grupos de hombres armados más o menos numerosos, que al ser grandes conocedores del terreno de la zona donde actuaban organizaban rápidos ataques a grupos franceses volviendo rápidamente a perderse y refugiarse en lo accidentado del terreno, ocasionando graves daños en hombre y material al ejército francés. En el Valle de Lecrín estuvo actuando entre 1810-1812 una de estas guerrillas, dirigida por Juan Fernandez Cañas más conocido por el “tío caridad” o “el alcalde caridad”.

Veamos pues algo de su vida. Nace en Gabia, puede que en 1769, aunque no se conoce la fecha exacta, ni datos de lo que fue su infancia o juventud. No sabemos bien ni cómo no porqué llegó a Otívar, donde organizó su vida, aquí se casó con la joven María Pérez con quien tuvo un hijo y una hija convirtiéndose en alcalde, siendo muy cercano a sus habitantes, muy querido y respetado por estos, reconocido por hombre de costumbres sencillas, dedicado a su familia y a su trabajo, siendo la caza su principal entretenimiento, muy religioso y patriótico, no dudo en defender a su patria con todos los medios a su alcance frente a los invasores.

Los franceses ocuparon Granada el 29 de enero de 1810 sin encontrar ninguna resistencia, con el general Sebastiani al frente del ejército. A la zona de Almuñécar llegaron el 25 de mayo procedentes de Málaga y es cuando Juan Fernández es consciente de la situación española.

Aquí empieza la leyenda del “alcalde caridad”. El comandante francés convocó a las autoridades de los pueblos de alrededor, reunión que se celebró en la iglesia de Almuñécar, para pedirles de inmediato y bajo amenazas el pago de 1.000 reales y la entrega de todas las armas que tuvieran los habitantes del pueblo. Nuestro alcalde se negó a entregar las armas, las que recogió y escondió en una cueva en plena sierra, ante esta negativa el comandante francés vuelve a reclamarlas y sube la cifra de dinero a 5.000 reales como castigo. La respuesta que les dio fue quemar el escrito y expulsar del pueblo a los emisarios, otros dicen que fueron asesinados y no le quedó más solución que huir del pueblo y refugiarse en la sierra donde que reunieron catorce compañeros que formaron una guerrilla, que con el tiempo llegarían a ser más de quinientos y que iniciaron en esta zona la guerra contra los franceses, guerra que mantuvo esta guerrilla desde 1810 a 1812, y que consiguió dominar toda la zona de la costa entre el limite de Málaga y de Almería, avanzaron hacia el interior ocuparon el Valle de Lecrín, avanzaron hacia la Alpujarra, Sierra de Cázulas y de la Almijara llegando en sus enfrentamientos hasta Alhendín. 

Enfrentamientos que le proporcionaron grandes éxitos e incluso buenos ingresos. Era tal su fama que el ejército francés se negaba a salir al campo para perseguirlos. Sus ataques obligaron al general francés Werlé a retirarse de Motril a Granada para no volver. En la zona del Valle obtuvo grandes éxitos, centrándose especialmente en Padul, sería aquí donde en un grave enfrentamiento con el ejército francés fue herido de gravedad con más de quince heridas y según cuentan algunas mortales, fue recogido por sus compañeros huyendo hasta Almuñécar perseguidos por los franceses, dejaron al alcalde escondido en una cueva de la sierra en Lentejí donde permaneció unos cuarenta y cinco días recuperándose milagrosamente, se incorporó de nuevo a su guerrilla alcanzando de nuevo grandes éxitos frente a los franceses. Lucha que duró hasta 1812, año que el invasor se retiró definitivamente de Granada. 

Finalmente el Gobierno español refugiado en Cádiz le reconoce su labor y sus victorias frente al enemigo, otorgándole el título de Coronel del ejército. Terminada la guerra se retira a Almuñécar donde muere el 6 de marzo de 1815. 

Conocemos sus hazañas gracias a un bisnieto suyo llamado Eduardo Ligero Fernandez, maestro en Lentejí el cual le llevó al presidente de la Diputación que era Natalio Rivas Santiago, unos cuadernos que narraban la vida y las aventuras del alcalde, escrito por uno de sus seguidores llamado José Guerrero que era de los pocos que sabía leer y escribir. Años más tarde Natalio Rivas utilizó todo este contenido como tema principal de su discurso de entrada en la Real Academia de la Historia. También es citado este personaje en la obra del conde de Toreno Historia del levantamiento, guerra y revolución de España de 1835. 

El militar e historiador Jose Gomez de Arteche recoge esta historia en el relato el alcalde de Otívar de su obra: Nieblas de la historia patria, en 1876. Pedro Antonio de Alarcón también lo cita en su obra La Alpujarra.

La obra La invasión francesa en Granada 1810-1812 del cronista de Granada P. Balladar recoge toda esta historia. Igualmente recoge el tema la obra El tesoro de la Alhambra: historia del Teniente Bomppiller

Estos cuadernos sobre el alcalde de Otívar se perdieron en el siglo XIX y en el 2010 fue encontrada una copia en los fondos del archivo histórico nacional: Relación de acciones dadas a los franceses por mi el Coronel D. Juan Fernández alias El Alcalde de Otivar, desde el 25 de mayo de 1810 al 17 de abril de 1812. Tenemos que reconocer que gracias a estos guerrilleros los franceses no pudieron dominar el Valle de Lecrín. 

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