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“No deberíamos dividirnos por colores, sino unirnos por un bien común”

Desde hace algo más de un año Sandra García es la primera mujer y de Saleres en ser la alcaldesa de El Valle. Un cargo que llegó de manera fortuita y que está defendiendo junto a un equipo con el que pactó en 2019 turnarse la Alcaldía. En este tiempo Sandra García ha tenido que aguantar comentarios machistas que la menospreciaban por el hecho de ser mujer, aunque asegura que nada ni nadie la va a desviar de su cometido, hacer el bien por su municipio

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Usted es la primera mujer y de Saleres en ser alcaldesa de El Valle ¿Qué representa este hecho para usted?

Para mí es un gran honor por representar a este pueblo, y ya no solamente por ser la primera mujer, sino que es un salto en la historia. Me siento responsable por la confianza que se ha depositado en mí, sigo adelante y aquí voy a estar aunque no sea fácil. He tenido que escuchar muchos comentarios machistas, como que me van a hacer la vida imposible por ser mujer, pero no me achanto, estoy al pie del cañón por mi pueblo.

Suponemos que se presentará a las próximas elecciones ¿Cómo se ve en unos años?

Ahora me veo más preparada, porque antes no había estado nunca en política, me he tenido que formar, ponerme al tanto de como funciona una administración pública… y ahora me siento más preparada, eso sumado a todos los inconvenientes que hemos tenido con la pandemia, lluvias de barro… creo que nos ha hecho más fuertes de lo que en un primer momento pensábamos ser. En las próximas elecciones seguro que me presentaré, y veremos si la gente vuelve a confiar en nosotros.

Antes que el PP ha estado gobernando Vecinos por el Valle por un pacto al que llegaron en 2019 ¿Cómo ha sido el traspaso de poderes?

Desde el principio Vecinos por El Valle y el PP tenían un acuerdo, que se ha respetado, y sobre todo quiero dar las gracias a la gente que ha confíado en los dos partidos porque esta ha sido una oportunidad para darnos a conocer, y todo se ha visto reflejado en un procedimiento sin problemas. En la práctica hemos trabajado como un solo equipo, independientemente de los partidos, nos hemos ceñido al bien común, que en este caso es el pueblo, dejando la política a un lado, y sinceramente creo que esa es la clave del éxito.

¿Cree que estos pactos deberían estar más normalizados?

Sí, porque es una forma de darle una oportunidad a todos. Pienso que todas las formas de hacer política son buenas, pero cuando las llevamos a los extremos y queremos politizar más de la cuenta, ahí vienen los conflictos. Pero si trabajamos todos por un bien común no debería haber problema, por lo que pienso que sí, estos pactos deberían normalizarse para que todo funcione mejor, con otras expectativas. No deberíamos ceñirnos y dividirnos por colores, sino unirnos por un bien común. Cuando ves que el bien que tienes por ambas partes es el mismo, te tienes que entender. También hemos querido hacer un gobierno muy participativo e incluso para los presupuestos se han hecho reuniones vecinales para que nos digan sus necesidades, sus propuestas de mejora… Hemos querido darle voz a los ciudadanos porque durante muchos años no han tenido esa oportunidad y esto ha funcionado bastante bien. Además, a mi me gusta pedir diferentes opiniones y llegar a un consenso para que todo sea lo más viable posible.

¿Qué cree que es lo más gratificante de ser alcaldesa y qué es lo menos?

Lo que menos es el tiempo que te quitas de la familia, porque vives por y para el trabajo, con un teléfono las 24 horas operativo, y tienes que escuchar y solucionar los problemas que van surgiendo cada día. Pero al final la gratificación es mucha, tengo el ejemplo de un hombre de aquí que hace poco me dijo “es la primera vez que alguien se ha ofrecido a ayudarme”, y no es simpatizante de mi partido ni mucho menos, pero a mi esto me sirve mucho, me siento muy orgullosa de ello.

Cada pueblo, Melegís, Restábal y Saleres tienen sus necesidades ¿Cómo se combinan los esfuerzos para contentar a todos los habitantes?

Es muy difícil porque generalmente lo que contenta a unos descontenta a otros y siempre hay alguna peculiaridad que destaque sobre las necesidades. Básicamente suelen ser las mismas necesidades, porque tenemos comunidades de regantes, asociaciones… lo que queremos es que la inversión no se divida por pueblos sino por municipios en sí, porque esto es como tener tres hijos y no se puede querer a uno más que a otro. Siempre intentamos prestar atención a todos por igual y en las reuniones vecinales que hemos hecho por pueblos nos han mostrado sus inquietudes, y ayudar en la medida de lo posible.

¿Qué proyectos tiene para El Valle?

Viendo las carencias que tiene el municipio, una de ellas es la falta de guardería, hay muchas madres, y yo soy una de ellas, que tienen que trabajar y tienen a sus niños fuera del municipio. También estamos terminando muchas instalaciones que estaban a medias como el Centro de Día y después de haber recibido muchas subvenciones está casi terminado para que pronto empiece a funcionar. Hay que hacer cosas para todos, para los pequeños y para los mayores. En el plano urbanístico hay proyectado y aprobado un nuevo parque y un mirador en Saleres, varios arreglos de caminos cerca del pantano, varias calles de Melegís que hay que arreglar, se están remodelando parte de los cementerios, se van a terminar los vestuarios del polideportivo de Melegís, y estamos en conversaciones para que el equipo de baloncesto de Armilla entrene aquí e incluso también crear un equipo con los niños del municipio. Queremos pensar en todos los colectivos y tenemos muchos proyectos aunque muy poco tiempo.

¿Qué cree que se puede hacer contra la despoblación?

La creación de empleo es fundamental. Porque si trabajas aquí es muy fácil que también vivas en el mismo sitio, pero si tienes que salir fuera… Y también el tema de la vivienda, nosotros estamos intentando traer gente aquí pero el problema es que tenemos muchas viviendas vacías pero los propietarios no quieren alquilar. Y hay gente que se quiere quedar pero no encuentra dónde vivir, por lo que queremos aportar nuestro granito de arena en este tema. Que los que hay no se vayan y que vengan más personas.

En el proyecto de las torres de alta tensión siempre aparece la subestación en Saleres, que algunos señalan como epicentro de las demás instalaciones.

Aunque el primer proyecto se tumbó porque era inviable, ahora mismo la zona de Órgiva tiene un déficit de energía, por lo que Red Eléctrica quiere reforzar las líneas que ya existen, por lo que para eso tienen que alzarlas y se necesita una subestación para evacuar esa energía y el sitio más adecuado para ubicar la subestación justamente está en el punto donde está proyectada.

¿Piensa que este proyecto puede ser una amenaza para el Valle de Lecrín tal y como lo conocemos?

La subestación es un arma de doble filo, porque en sí no tiene mucho impacto, pero si luego te van a obligar a conectar otras líneas, eso es lo que da miedo. Ahora mismo dicen que no, que no hay nada proyectado, que por ahí no van otras líneas, pero en 15 o 20 años eso podría cambiar.

¿Qué se tendría que hacer en el Valle de Lecrín para que fuesemos una comarca más próspera?

Lo primero es el fomento del turismo, y estamos trabajando con la Asociación de Turismo, queremos formar parte de la Ruta de Boabdil porque creemos que esto sería un escalón más, porque el Valle de Lecrín es muy bonito, está muy bien comunicado y tiene mucho encanto, y creo que impulsando estas iniciativas habría más vida. Si además del turismo hay más fomento del empleo, hacemos un esfuerzo en ayudar a la gente para que consiga una vivienda… pues entre todos podemos sumar.

En primer plano

¿Soñaba con ser alcaldesa?

No, tuve que asumir la responsabilidad en un momento dado y no me sentía preparada, pero cuando llegó el momento me responsabilicé y me comprometí con el pueblo, y aquí sigo. Estoy dando todo por mi parte. Por supuesto la experiencia es un punto más y ahora que han pasado varios años ves como has crecido profesionalmente, en la política, y en todos los aspectos.

Usted manda en el Ayuntamiento ¿Pero quién manda en su casa?

(Risas) Mi marido me dice que me gusta mucho mandar, pero más que ser líder me gusta ser equipo. Yo en ningún caso tomo decisiones sin consultar a mis compañeros, a los técnicos, y me gusta estar asesorada para no equivocarme. En mi casa… diría que puedo mandar más que aquí (risas).

¿Cuál es su plato favorito?

Las migas típicas de El Valle. Me he criado con mi abuela que cuando me preguntaba qué quería de comer siempre le decía migas, con chocolate, con pescado, con remojón, migas con absolutamente todo. Me encantan.

Su lugar favorito de El Valle.

Saleres, y en particular hay una zona que es La Cañá, y es un lugar donde desconectas 100%. Tienes buenas vistas, sol, te trae buenos recuerdos, y aunque no lo visito mucho ahora por la alergia, cuando voy me transmite mucha paz.

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