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“La riqueza tiene que venir del turismo”

Pedro Titos confiesa que no tenía vocación para ser político, pero todo aquel que lo conoce sabe que cuando toma un camino lo recorre hasta el final. Alcalde desde 2019, representa a uno de los municipios más dinámicos de la comarca, uno de los que registra año tras año un aumento de la población y donde aún hay muchas oportunidades y muchas cosas por hacer, como él mismo reconoce, ya que en cuatro años, asegura, “no puedes hacer nada”

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¿Por qué quiso ser alcalde de Lecrín?

Hace años no tenía ninguna inquietud política, y los que me conocen saben que era así. Pero por una serie de circunstancias, en 2008 y 2009, en las que había un grupo de personas que estaban buscando una persona para liderar el partido. Vinieron a buscarme, y mi hermano también me convenció para que entrara, por lo que al final acepté, y además con toda la responsabilidad. Porque una vez que me meto ya lo tengo que hacer hasta el final, no soy de dejar las cosas a medias.

¿De qué cree que tiene que estar hecho un alcalde para saber hacerlo bien?

Paciencia… pero sobre todo mucha empatía, saber ponerse en el lugar de los demás. A veces hay peticiones a las que tienes que decir que no porque no te queda más remedio, pero empatizo mucho con la persona que tengo delante, y no es que no sepa decir que no, pero me pongo tanto en el lugar de la otra persona que entiendo o quiero entender la situación del otro. Y un servidor público tiene que entender a las personas que atiende, y si es imposible, habrá que hacerle entender que es imposible, pero el no típico no me gusta. También mucha fuerza a nivel mental, porque tienes momentos muy buenos, pero también momentos en los que lo pasas fatal. Pero siempre he estado concienciado, y yo sabía perfectamente dónde me metía. Luego hay muy buenos momentos, aunque pocos te reconozcan el trabajo bien hecho, te dicen más lo malo.

Suponemos que quiere revalidar su mandato al menos otros cuatro años más

Sí, porque en cuatro años no se puede hacer absolutamente nada. Cuando estás empezando tienes muchas ganas pero los ayuntamientos tienen su papeleo, sus procedimientos, y para poder hacer cualquier cosa no tienes tiempo. Estamos detrás del uso del merendero de Béznar, que lo pedimos al principio de la legislatura y aún no lo tenemos, como la cubierta de la nave de Béznar, igual. En cuatro años no puedes hacer nada, es imposible.

¿Cuánto importa el partido político para el alcalde de un pueblo?

A la hora de trabajar, jamás me han dado unas directrices, nunca me han dicho lo que tengo que hacer. Incluso a veces he echado de menos que me dirijan un poco. A nivel nacional siempre hay una comunicación, pero el partido nunca te dice qué hacer en tu pueblo. Por eso, en los pueblos se vota a las personas, y uno de mi mismo partido puede que haga algo totalmente distinto a lo que yo hago. Y a la hora de votar es lo mismo, las elecciones municipales coincidieron con las europeas, y los resultados estuvieron muy claros, porque en las municipales gané yo y en las europeas arrasó el PSOE, por lo que cada uno votó lo que quiso.

¿Compensa lo bueno con las dificultades del cargo? ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser alcalde?

Compensa, de hecho es algo que engancha si tienes una vocación de servir, como la que yo tengo. Tiene sus malos momentos, pero la vida es así ¿Quién no tiene sus malos momentos? Lo que te va llenando es ser el responsable de que todo funcione en una comunidad, el hecho de hacer cosas y que estén bien hechas. Y también las personas que te dicen que lo estás haciendo muy bien, eso ya vale mucho. Hace unos días una señora presentó una solicitud, lo hizo por teléfono y la llamé enseguida y se quedó alucinada. Todas esas cosas te llenan y te ayudan a seguir en el día a día.

¿Cómo se gestiona un municipio con 6 pueblos diferentes?

Vas aprendiendo con el día a día. Cada pueblo no se parece en nada al otro, cada uno tiene su forma de ser totalmente diferente, pero aún así los vecinos no son nada conflictivos. Lo importante es conocer las necesidades de cada uno y saber qué quieren los vecinos.

¿Qué proyectos tiene para Lecrín ahora mismo y a medio-largo plazo?

A muy corto plazo está la reforma del consultorio, donde se va a habilitar la planta de arriba y se va a instalar un ascensor; tenemos pendiente también mejorar la entrada por Mondújar, con un área de servicio, la construcción de una rotonda con el nombre de Lecrín, sus banderas; está pendiente la cubierta de Béznar en la pista de deportes, que les serviría para hacer deporte y para las fiestas; mejorar el merendero de Béznar y aprovecharlo aún más; en Acequias hay un proyecto para desarrollar una unidad de ejecución entera; o señalizar todas las rutas que tenemos en la localidad y adecentarlas, como las del castillo de Lojuela y Zoraya, más teniendo en cuenta la Ruta de Boabdil.

¿Qué puede aportar Lecrín como municipio al resto de la comarca? O dicho de otra manera ¿Qué encontramos aquí que no podamos encontrar en otros pueblos?

De esta zona del Valle nosotros Lecrín puede ser el más grande, y claro, tiene más servicios que El Pinar o El Valle. De hecho, en los últimos censos del INE se muestra cómo vamos creciendo. La cercanía de la autovía y de todo ayuda a que haya más movimiento, más vida.

¿Qué ocurre con la vivienda en Lecrín?

No hay terreno, y los de aquí se quieren quedar. Hay unidades de ejecución que dependen de varios propietarios y son ellos los que tienen que tener la iniciativa. Nosotros nos hemos puesto a disposición de los propietarios, hemos abierto los brazos, pero cuesta mucho trabajo. Y el Ayuntamiento no va a forzar a nadie. Nuestra idea es hacer alguna promoción como Las Eras, que no costaron mucho dinero pero están muy bien. Estamos detrás de coger un solar grande para una promoción de viviendas a precios asequibles.

¿Qué amenazas tiene el Valle de Lecrín ahora mismo?

Como comarca me fijaría en la despoblación, aunque ahora mismo nosotros estamos aumentando la población. Es verdad que todo el mundo viene y se queda prendado, pero si los pueblos se van quedando despoblados puede ser una ruina. Esperemos que acciones como la Ruta de Boabdil puedan darle un cambio a toda la comarca, porque creo que este es uno de los sitios más bonitos por donde puede pasar la ruta.

¿Cree que habría que hacer algo para que el Valle de Lecrín fuera una comarca más rica?

Está claro que la Ruta de Boabdil es nuestra oportunidad para que llegue más dinero, más subvenciones, para dejarlo todo precioso. Y una vez que tienes esto, vendrán más cosas, más inversores. Está previsto que aquí haya inversiones por varios millones de euros, solo en Lecrín, y eso es muy interesante. La riqueza tiene que venir del turismo.

En primer plano

Nació en la Venta de la Cebada y después por trabajo ha estado fuera. ¿Considera que Lecrín es su casa?

Sí, totalmente. He estado fuera pero mi mujer es de aquí. Hemos estado viviendo en Málaga, en Melilla, Torrox, Almuñécar… Cuando estábamos viviendo en Málaga veníamos casi todos los fines de semana, los amigos siempre los hemos tenido aquí, la familia…

Usted manda en el Ayuntamiento ¿Pero quién manda en su casa?

(Risas). La mujer, siempre.

¿Cocina en casa?

Sí. Además, tenemos mellizos y siempre hemos tenido que hacer las cosas de la casa los dos. Todo compartido.

Su plato favorito.

Echo mucho de menos la comida clásica, de olla. Un puchero con hinojos, que antes no me gustaba, ahora me encanta.

Su lugar favorito de Lecrín.

El Cerrico de Julio, que viene de la herencia de mi mujer. Cuando el cortijo no estaba y yo venía a hacer algo me sentaba en un balate y siempre pensaba “si hiciéramos algo aquí”… y a día de hoy te vienes y te da la vida. Y otro sitio es la Venta de la Cebada, aunque yo estuve allí solo hasta los 6 años.

Si tuviera que definir este pueblo con pocas palabras ¿Cuáles elegiría?

La tranquilidad, el clima, el lugar… el sitio ideal donde vivir, sin ninguna duda.

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