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“La OCC (55k 3500+) de UTMB en Chamonix era uno de mis objetivos principales esta temporada”

El cozvijeño Fran Anguita, tercer español clasificado en la prueba disputada en el Montblanc relata su experiencia a El Comarcal de Lecrín

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Foto Guillaume Salem

La OCC (55k 3500+) de UTMB en Chamonix era uno de mis objetivos principales esta temporada, por lo que después de varios meses de preparación, allí estaba, en Orsières (Suiza), en el cajón de salida de los élite, rodeado de algunos de los mejores corredores del mundo. Sonó la cuenta atrás y pum salida, los primeros kilómetros iban pasando por pistas forestares y senderos amplios hasta llegar a Champex Lac (km7). Hasta este punto, mis sensaciones no fueron las mejores, aun así, fui adelantando corredores y corredoras hasta situarme en el puesto 55°. Desde Champex Lac a Trient (km23) es donde más tiempo perdí respecto a la cabeza de carrera, tuve molestias gastrointestinales y angustia al tomar los primeros geles. Al llegar a Trient estaba mi familia animándome y dándome referencias, iba el 43° y tenía a los 25 primeros a unos 5 minutos. La verdad es que en ese momento no me sentía con muchas fuerzas para pensar en remontadas ni puestos, por lo que paré en el avituallamiento, rellené agua y me comí un plátano para ver si así me aguantaban mejor los geles en la barriga. Comencé la subida al Col de la Balme, que por el perfil y el track iba a ser la subida más dura de la carrera, miré hacia arriba y vi unos 15 corredores. Me concentré en avanzar y no fallar en los apoyos, en poco tiempo estaba pasando corredores que se veían muy agotados y más tarde, coronando la subida empecé a adelantar a corredores ya muy fuertes. Mi chip saltó el 22° por el Col de la Balme(km33), había adelantado a 20 corredores en 800+, empecé la bajada a Argentiére y fui comiendo y bebiendo, pero hacía mucho calor, lo que a priori sería una bajada fácil, se me hizo larga, aun así, seguí adelantando puestos. Llegué a Argentiére (km44) el 17° hice el avituallamiento rápido y salí el 15° dirección la Flegére, quedaban 12kms y 800+ justo los únicos que me había dado tiempo a revisar los días previos. Tenía el Top 10 a 3min, salí bastante motivado y con energías, pasé algunos corredores más que estaban con problemas y justo cuando estaba el 13° empezaron mis problemas, de repente aparecieron unos calambres brutales, no me lo podía creer, había pasado de correr rápido en subida a no poder andar ni en las partes más planas. Tenía la energía, la cabeza, las ganas, pero la musculatura había colapsado, ahora eran otros corredores los que me estaban pasando a mí y no podía hacer nada, coroné la Flegerè el 16° y después de una bajada con calambres súper dolorosa y temiendo no poder continuar, llegué a Chamonix el 18°. Eso sí, los calambres no me impidieron disfrutar de mi momento de gloria, cruzar esa plaza y esa calle llena de miles de personas, choqué las manos a ambos lados de la calle y crucé la línea de meta emocionado. No salió perfecto, pero mereció la pena el esfuerzo y estaba feliz de haberlo conseguido.

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