Recordando a Federico

La brisa fresca de la mañana llora lagrimas rotas, y la alondra canta triste por la sangre derramada.
Tenia que ser de noche a oscuras y por la espalda, pues no tenían agallas de mantenerle la mirada.
Agosto de mala muerte, corren aires de cizalla, por la sierra de Alfaguara va trotando la guadaña.
Te quieren llevar al olvido, que de ti no quede nada, pero quisiste decir, Federico, que sepan que no he muerto aunque me siembren de balas.