“Las chicas jóvenes son las más reacias a reconocerse como víctimas porque viven en un espejismo de igualdad donde piensan que a ellas no les pasa”
Más de medio centenar, en concreto 56 mujeres, precisan protección policial, por violencia de género en el Valle de Lecrín según los datos facilitados en la última Comisión de Violencia de Género celebrada en la comarca. Concretamente 27 de ellas se encuentran en Padul, 17 en Dúrcal 17 y 13 en el resto de municipios.
En nuestra comarca son más de 200 las mujeres las que han sido atendidas en el Centro de Información a la Mujer en lo que va de año, superando el número de consultas las 1.700, una cifra que ha crecido anualmente y que demuestran cada vez hay un mayor número de mujeres que piden ayuda para romper sus relaciones violentas.
Tal y como explican las técnicas del Centro Encarni Soto y Mari Trini Jiménez “hay muchas que no denuncian, que sólo dicen que se quieren divorciar, pero cuando indagas un poco hay una historia de violencia, y cuando deciden divorciarse, el maltratador se da cuenta de que su víctima se le escapa y que ya no podrá ejercer el control y la sumisión sobre ella, incrementa su violencia, para no perder su posición de dominación”, asegura la asesora jurídica del CIM. Y este es el punto en el que las víctimas reconocen que lo son, porque en muchas ocasiones ni siquiera son conscientes de la situación.
Una situación que también afecta a las chicas jóvenes en sus relaciones sentimentales, algo que cada vez preocupa más a las responsables del Centro, “las chicas jóvenes son las más reacias a reconocerse como víctimas porque viven en un espejismo de igualdad donde piensan que a ellas no les pasa. Las chicas jóvenes que empiezan a ser víctimas responden igual, mi novio me empuja, yo le empujo y reaccionan de esa forma, y llega un momento en el que la fuerza física y el control psicológico del hombre domina y la anula totalmente”. En este momento es también esencial el papel de Patricia y su papel de psicóloga, “se creen feministas, van a manifestaciones, pero cuando empiezas a rascar ves que el maltrato está ahí, mucha violencia sexual, con relaciones que no son deseadas, pero sí consentidas, y no se dan cuenta hasta que se lo pones delante y ahí se produce un shock”.
Por eso desde el CIM han hecho un ‘violentómetro’, una guía para saber reconocer en qué situación está la mujer que acude a este centro y sobre todo cómo enseñar a reconocer una realidad muy preocupante para cuya erradicación trabajan cada día en el Centro de información a la Mujer del Valle de Lecrín desde hace tres décadas.

