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El paisaje del Valle de Lecrín, nuestro signo de identidad

Paisajes plagados de matices nos cuentan nuestra historia pasada y que nos empujan a continuar escribiéndola para que en el futuro podamos seguir disfrutando de ellos de la mejor forma posible

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El Valle de Lecrín es una comarca situada al sur de Granada, en un enclave privilegiado que conecta la ciudad y Sierra Nevada con la Costa Tropical. Es por lo tanto una zona de transición de diferentes paisajes. Los cultivos de naranjos, limoneros, olivares y almendros, así como las depresiones formadas por sus ríos y sus pueblos blancos de callejuelas intrincadas llenos de tradición y de riqueza cultural, conforman un destino turístico a consolidar que ofrece un patrimonio único e irrepetible a lo largo de sus 460 km2. 

Los cultivos dan lugar a paisajes agrarios que actúan como elemento identitario a través del cual se transmite la importancia del desarrollo de actividades tradicionales representativas de la intervención del hombre en la naturaleza. Su conservación y puesta en valor es fundamental tanto desde el punto de vista social como turístico. Para ello, es preciso apreciar y valorar la labor de los agricultores en el mantenimiento de los montes y los paisajes agrarios. Los cambios en la estructura productiva de la economía y el desarrollo de nuevos productos y cultivos, además de otros factores de carácter laboral, económico y urbanístico, están provocando la pérdida y el abandono de espacios agrarios, con lo que el paisaje puede verse impactado muy negativamente. Teniendo en cuenta que el paisaje tiene como soporte el territorio, el cual está sometido a continuos y profundos cambios y amenazas, se debe encontrar el equilibrio perfecto entre la protección de los bienes patrimoniales de tipo agrario y ambiental y las nuevas formas de desarrollo económico y urbano de la sociedad rural tradicional. 

Nuestros pueblos funcionan como balcones a nuestro Valle de Lecrín y nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de panorámicas inigualables desde miradores que condensan la variada y singular belleza de esta comarca. El escritor, filósofo y naturalista estadounidense Ralph Waldo Emerson decía que “El paisaje pertenece a quien lo mira”. Los paisajes del Valle de Lecrín nos pertenecen, nos definen y nos recuerdan nuestra posición privilegiada y la riqueza natural con la que vivimos. Los visitantes acuden a este destino rural en busca de paz, de tranquilidad, de aire libre y de belleza. Y la belleza se encuentra, entre otros lugares, en nuestros paisajes. Paisajes plagados de matices que nos cuentan nuestra historia pasada y que nos empujan a continuar escribiéndola para que en el futuro podamos seguir disfrutando de estos paisajes de la mejor forma posible.

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