Menores andaluces con diabetes disfrutan en Dúrcal de un campamento de verano junto a sanitarios voluntarios
La Granja Escuela El Molino de Lecrín de Dúrcal acoge un campamento de verano organizado por Asociación Granadina de Diabetes Agradi dirigido a menores con diabetes. Profesionales del Clínico San Cecilio colaboran como voluntarios en esta iniciativa que este año cumple su 27ª edición siendo un referente a nivel nacional. Se trata de una actividad con una alta demanda en la que muchos niños y niñas repiten, y gracias a la que aprenden a ser autosuficientes en la gestión y control de la diabetes.
Un equipo formado por ocho profesionales médicos y de enfermería del Hospital Universitario Clínico San Cecilio colaboran como voluntarios en el campamento en el que participan medio centenar de niños y niñas con esta patología crónica, procedentes de diferentes puntos de Andalucía y de Melilla.
Cabe señalar que la presencia de profesionales sanitarios de endocrinología, nutrición y pediatría es imprescindible en este campamento para garantizar el seguimiento de los menores, así como una correcta atención durante el desarrollo de la actividad, ya que se trata de niñas y niños todavía en edades tempranas y que, en muchos de los casos, han sido diagnosticados recientemente. El objetivo es que los menores disfruten de actividades de ocio al aire libre y puedan desenvolverse fuera del ámbito familiar en un entorno seguro, al tiempo que reciben información sobre su enfermedad y se forman en el manejo de la patología para saber convivir con la diabetes. Este año, el equipo sanitario está formado por los endocrinólogos Enrique Redondo y Javier Sánchez; las enfermeras Raquel López, experta en educación diabetológica, y Mercedes pareja, enfermera pediátrica; la dietista nutricionista Teresa Zarco; el médico interno residente (MIR de 2º año) de Endocrinología y Nutrición Juan Luis Delgado; y las residentes de enfermería pediátrica Carolina Merino y Laura del Carmen García.

Entre las tareas que llevan a cabo, destacan las de encargarse de ajustar los tratamientos, pautar las dosis de insulina que los niños deben aplicarse previamente a las comidas y de realizar el seguimiento de cada uno de ellos previniendo cualquier hipoglucemia. Así como la labor de formación con los más pequeños, enseñándoles a manejar los dispositivos para controlar su enfermedad.
Igualmente, a cada uno de los participantes en el campamento se les calcula de forma individual la cantidad de hidratos de carbono que van a ingerir mediante un juego de cartas, teniendo en cuenta el ejercicio físico desarrollado y el que se realizará en las horas posteriores.

