“Como mujer rural, quiero aportar a mi pueblo un impulso al territorio, desde mi trabajo y desde mis actos”

El ayuntamiento de Padul ha homenajeado a Carolina Santiago Pérez en el “Día Internacional de la Mujer Rural” en un acto que ha tenido lugar en el Centro Cultural Federico García Lorca de la localidad. Carolina es arquitecta, una profesión que le vino dada por la inquietud y la curiosidad que tenía desde niña tanto por las matemáticas como por el dibujo. Actualmente encabeza el equipo de arquitectura conocido como Décaro Arquitectos. Cuenta con estudio propio desde abril de 2007 donde se dedica a la realización de diversos proyectos y concursos, así como la colaboración con otros estudios de arquitectura. Además, forma parte de la dirección ejecutiva de la Comunidad Energética Local de Padul, una asociación sin ánimo de lucro constituida por los vecinos de esta población con el objetivo de avanzar en estrategias e ideas que conviertan a Padul en un lugar más sostenible y atractivo para la creación de nuevas empresas tecnológicas y facilitar el emprendimiento de los jóvenes.

Tal y como ha explicado la alcaldesa de Padul, Celia Villena, “hemos elegido a Carolina para este homenaje porque es una mujer que desarrolla su trayectoria profesional en nuestro pueblo, haciendo que la vida y los sueños de muchas personas se materialicen con proyectos como la construcción del Centro de Atención Juvenil que actualmente desarrolla. Es una mujer de éxito que representa muy bien esos valores de la mujer rural, porque ama su tierra ama en medio natural en el que se encuentra, lo disfruta lo ha elegido para educar a sus hijas y que ellas también lo puedan disfrutar. Carolina es un ejemplo de mujer rural actualizado, aunque no se dedique al campo, porque todas las mujeres que vivimos en un pueblo, somos mujeres rurales”.

“Como mujer rural, quiero aportar a mi pueblo un impulso al territorio, desde mi trabajo y desde mis actos”, ha asegurado Carolina en su discurso de agradecimiento durante el que ha explicado que desde que eligió quedarse a vivir y criar a sus hijas en Padul disfrutando de todo lo que ello ofrece supo que había acertado. “El hecho de que los niños puedan jugar en la calle es una oportunidad que no debemos desaprovechar, yo lo hacía de pequeña y tengo la suerte de que mis niñas puedan jugar también en la calle y alrededores. Eso hace que creen un apego a su pueblo, a su entorno, donde no cambien el Camino de Los Molinos por la Gran Vía de Madrid, aparte de ser un aprendizaje”.

Para finalizar, ha recordado, como hace 50 años, su profesión para la mujer “era una raya en el agua en Padul y otros municipios de ámbito rural, una supervivencia en un mundo de hombres, de ahí mi respeto al trabajo realizado por parte de otras mujeres pioneras anteriores a mí y a otras compañeras de profesión. Aunque no labre la tierra ni sea agricultora, sí quiero dejar semilla, dejar huella y hacer ver que se puede ser una mujer actualizada, cada una desde su posición, puesto que hay muchas. En mi caso, mujer empresaria, pero ligada al mundo y entorno rural que debemos cuidar, puesto que las transformaciones y la rapidez a la que estamos constantemente sometidos hacen que sea un poco más difícil, pero está claro que el esfuerzo merece la pena”.