Medidas para mitigar los síntomas dismenorrea o menstruación dolorosa
La dismenorrea es una menstruación dolorosa, es definida como la presencia de cólicos dolorosos en la pelvis, el dolor puede irradiarse a espalda y piernas durante la menstruación, por otro lado, pueden ser fuertes, agudos e intermitentes. Es la causa más frecuente de dolor pélvico. Suele aparecer 2/3 días antes de la menstruación y continuar durante otros 2/3 días. Se acompaña en muchas ocasiones de cefaleas, náuseas, estreñimiento o diarrea, polaquiuria (aumento del número de micciones, que suelen ser de escasa cantidad y que se acompaña de irritación e inflamación). Sin embargo, los vómitos son raros.
Aproximadamente entre el 5 y el 15% de las mujeres el dolor es lo suficientemente grave como para interferir en la vida diaria y ocasionar baja laboral. Existen estudios que sugieren que las mujeres que la padecen, se hacen más sensibles a otros cuadros de dolor crónico en etapas más avanzadas de la vida, en cualquier caso, esto no está demostrado. Etiología (causas) de la dismenorrea, distinguimos dismenorreas primarias, la más común y secundarias, por otros trastornos.
Dismenorrea Primaria, es idiopática (no conocemos la causa), se cree que el dolor se debe a contracciones uterinas y la isquemia (disminución del riego sanguíneo). Entre los factores se pueden incluir tejido menstrual en el cuello del útero, altos niveles de prostaglandina F2-alfa en el flujo menstrual, orificio cervical estrecho, posición uterina anómala o ansiedad.
La dismenorrea primaria normalmente empieza durante el primer año después de la menarquía (primera regla) y suele disminuir con el aumento de la edad y después del primer embarazo. Dismenorrea secundaria, cualquier anomalía o proceso que afecte a las vísceras pélvicas puede causarla, las más comunes son endometriosis, adenomiosis uterina o miomas.
Menos comunes son malformaciones congénitas (útero bicorne, útero subseptado, tabique vaginal transverso), quistes ováricos y tumores, enfermedad inflamatoria pelviana, congestión pelviana, adherencias uterinas, DIU (dispositivos intrauterinos).
En algunas ocasiones, el dolor se produce al expulsar el tejido a través de un orificio cervical muy estrecho. En cualquier caso, la dismenorrea secundaria comienza normalmente en edad más madura, salvo que se trate de malformaciones congénitas.
Medidas para mitigar los síntomas
La dismenorrea no se puede prevenir, pero si existen medidas que se pueden adoptar para mitigar los síntomas, por ejemplo, es importante hacer una vida sana, dieta equilibrada y ejercicio regular. Otras medidas que se pueden adoptar es la toma de bebidas calientes, comer poco, pero frecuentemente, masajes circulares en el abdomen o dormir de lado con las piernas dobladas. Otra medida que en muchas ocasiones nos da buenos resultados, es la prescripción de anticonceptivos. La dismenorrea es un motivo importante de absentismo laboral, ya que en multitud de ocasiones imposibilita a la mujer para realizar sus actividades normales de la vida diaria, es por ello, que incluso la legislación contempla, desde junio de 2023, una situación especial de incapacidad temporal por contingencias comunes. Esta ley específica, sólo está contemplada para los casos de dismenorrea secundaria, aunque esto no quiere decir que las pacientes con dismenorrea primaria no puedan causas situación de incapacidad temporal por dicho motivo, pero en este caso la situación de IT pertenece al grupo de las enfermedades comunes.
Esta baja (dismenorrea secundaria) no requiere requisitos específicos, aunque será necesario que el Facultativo de Atención Primaria la emita. Las principales características de esta nueva ley son:
Es remunerada desde el primer día del periodo menstrual.
La remunera directamente la Seguridad Social, evitando así la posible discriminación, y no supone gasto extra para la empresa.
No se establece un número específico de días, aunque presumiblemente serán unos tres días.
La Escuela Andaluza de Salud Pública destaca que la dismenorrea produce un dolor grave e incapacitante que repercute en la calidad de vida de las mujeres jóvenes al afectar al desarrollo de la salud física, psicológica y social. Puede llegar a generar absentismo, disminución del rendimiento académico y del laboral, así como provocar limitaciones de las actividades sociales y deportivas. A pesar de ello, la literatura científica recoge que únicamente entre 0,4 y 15,5% de las mujeres con dismenorrea acude a profesionales de salud y muchas de ellas hacen uso de la automedicación, combinando paracetamol y otros analgésicos antiinflamatorios, que en muchas ocasiones no resultan del todo efectivos.

