La lluvia provoca desprendimientos en un tramo de la carretera N-323 entre Talará y Nigüelas
Debido al riesgo de desprendimientos provocados por las lluvias el ayuntamiento de Nigüelas ruega evitar hasta nuevo aviso el uso de la carretera N323a entre Nigüelas y Lecrín.

Este medio día operarios del ayuntamiento de Nigüelas han procedido a la retirada de piedras y barro caídos en uno de los carriles de la carretera N-323 pasado el río Torrente.
El desprendimiento de rocas a causa de la lluvia había dejado intransitable parte de la vía obligando a los vehículos que transitaban por ella a tener que esquivar los obstáculos provocando un importante riesgo para la circulación.
No es la primera vez que las abundantes lluvias dan como resultado el desprendimiento de rocas y barro este tramo de la carretera N-323 que une Talará con Dúrcal, al pasar la curva del río Torrente.
Avisado el ayuntamiento por los conductores afectados, los operarios se han personado en el lugar en un corto espacio de tiempo y han procedido a su limpieza tras retirar los elementos que obstaculizaban la vía, pero no so se descarta que vuelvan a producirse desprendimientos.







El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible cedió el pasado mes de septiembre al Ayuntamiento de Nigüelas la titularidad de un tramo de la carretera N-323A, entre los kilómetros 461,300 y 463,800, donde se han producido los desprendimientos.
El tramo objeto de cesión que tiene una longitud de 2.547 metros, con una superficie estimada de 34.252 metros cuadrados, comienza en la mitad del puente sobre el río Torrente, lindando con el municipio de Lecrín, y finaliza en la rotonda de acceso a Dúrcal, donde se construye actualmente un supermercado de una gran cadena de alimentación.

