La Asociación Cultural Almòsita abrió sus puertas a la emoción y la palabra para celebrar el Día Mundial de la Poesía
Un año más, la Asociación Cultural Almòsita abrió sus puertas a la emoción y la palabra para celebrar el Día Mundial de la Poesía. El pasado 22 de marzo, el Centro de Día se convirtió en un templo de versos donde la belleza de nuestra identidad y el latido común de la humanidad cobraron voz.
Desde tiempos inmemoriales, la poesía ha sido el eco del alma, el puente entre culturas, la luz que desvela verdades ocultas. En cada verso habita la magia de lo cotidiano, la eternidad de lo efímero, el lenguaje secreto de la emoción, convirtiéndose en un poderoso catalizador del diálogo y la paz. Por ello, en 1999, la UNESCO declaró el 21 de marzo como el Día Mundial de la Poesía, un homenaje a la diversidad lingüística, a las voces y a las lenguas que el tiempo amenaza con silenciar, resaltando el papel de la poesía como faro de la humanidad.
Pero esta fecha es más que una conmemoración: es un regreso a la raíz de la tradición oral, una danza entre la palabra y las artes, un instante en que la poesía se hermana con la música, el teatro y la pintura, recordándonos que el arte es un todo indivisible.
Este año, la Asociación rindió homenaje a dos creadoras de sensibilidad profunda: Encarni Corral Iglesias y María del Mar Jiménez Bueno. Sus quintillas, destinadas a quedar inmortalizadas en las calles Núñez Blanca y Almócita, vieron truncado su destino cuando, tras ser colocadas, las placas cayeron y se rompieron en mil pedazos.
Sin embargo, como señaló Julio Prieto, alcalde de Dúrcal, este contratiempo es solo el preludio de una nueva celebración. Pronto, las placas volverán a alzarse en los lugares asignados, para que su poesía, como el agua de los ríos, siga su curso y embellezca el alma de quienes la encuentren.
A pesar de este revés, la voz de nuestras poetas se alzó con fuerza en un recital conmovedor. Sus versos fueron caminos de nostalgia y destellos de alegría, un espejo donde los asistentes se vieron reflejados en sus propias emociones.
La poesía no caminó sola aquella noche. Se encontró con la música en la figura del cantautor Agustín Zarco, quien con su guitarra y su cálida voz convirtió cada uno de sus poemas en un latido sonoro. Entre sus composiciones, resonó con especial intensidad Quién del agua es el dueño, un canto de belleza, dolor y ternura que caló hondo en el público, al son de este maravilloso estribillo:
QUIÉN ROBA EL AGUA DEL RÍO
QUIÉN DEJA MI ALMA EN PENA
QUIÉN DEJA EL CAUCE VACÍO
QUIÉN ROBA LA PRIMAVERA
La emoción fue tal que el público le pidió un bis, deseando que la noche no terminara nunca. Su genuina voz, unida a la grandiosidad de sus poemas y a su virtuosismo a la guitarra, dieron como resultado una actuación antológica, que el público aplaudió con entusiasmo.
En tiempos turbulentos, la poesía es más necesaria que nunca. Como expresó Audrey Azoulay, exdirectora general de la UNESCO:
«La orquestación de las palabras, el colorido de las imágenes y la contundencia de una buena métrica otorgan a la poesía un poder sin parangón. Como forma de expresión íntima que permite abrirse a los demás, la poesía enriquece el diálogo que cataliza todo progreso humano.»
El acto concluyó con las palabras de Julio Prieto, quien felicitó a la Asociación Cultural Almòsita por su dedicación y expresó su deseo de que Dúrcal, tierra de poetas, siga acogiendo este encuentro año tras año.
Así, en este día consagrado a la palabra hecha arte, nos unimos en un lazo invisible para celebrar la fuerza de la poesía, su capacidad de transformar el mundo y su eterna misión de recordarnos que, al final, todos somos versos de un mismo poema.







