Eugenia Muñoz Jiménez visita el club de lectura «Historias y Café» de Cozvíjar

La autora comentó "Huyendo a Granada", una novela que, como su título sugiere, nos arrastra entre montes, huidas, historia y mujeres que no se dejan doblegar ni por el tiempo ni por la ficción.

En una de esas tardes en las que el café huele mejor si va acompañado de letras, el club de lectura Historias y Café volvió a encender la chispa literaria con uno de sus característicos encuentros con autor, en este caso, con autora. La cita, el pasado 23 de abril, tuvo como protagonista a Victoria Eugenia Muñoz Jiménez, autora de Huyendo a Granada, una novela que, como su título sugiere, nos arrastra entre montes, huidas, historia y mujeres que no se dejan doblegar ni por el tiempo ni por la ficción.

Reunidos en un ambiente cercano, cargado de aromas tostados y risas suaves, esas que solo emergen entre personas que se entienden incluso sin haber leído el mismo párrafo,   el grupo recibió con entusiasmo a Muñoz Jiménez. Su visita no fue simplemente una presentación de libro, sino una inmersión en el proceso creativo, las motivaciones, las anécdotas y el alma que habita entre las páginas de su obra.

Un libro que empezó con un zapping marital

Entre sorbo y sorbo, la autora confesó que todo empezó casi por accidente, como suelen comenzar muchas historias dignas de contarse. Fue un documental que su marido estaba viendo el que sembró la semilla. El interés despertado por las imágenes en pantalla derivó en un viaje de Semana Santa a una zona de Cádiz, y de ese viaje nació una novela. Porque, como bien dijo ella misma: “Un libro comienza con el escritor y termina con la valoración que el lector hace de él”.

Y así, con esa filosofía de ida y vuelta, Muñoz Jiménez defendió el valor insustituible del contacto directo con los lectores, algo que, sin filtros, sin algoritmos y sin hashtags logra en encuentros como este, y no tanto a través de las redes sociales.

Una historia entre dos mundos

Durante la charla, la autora explicó los motivos que la llevaron a situar su novela en dos escenarios bien diferenciados: Cádiz y Granada. No fue una elección al azar, sino un cruce de caminos históricos y personales, entre lo geográfico y lo emocional. Pero lo que realmente nos dejó con la boca abierta, además de las pastas que se sirvieron con el café, fue la anécdota de que ella misma realizó el recorrido de la huida de Bashira, su protagonista, por el monte. Una escritora literal: no solo se mete en la piel de sus personajes, también en sus zapatos de andar por el campo.

Mujeres que no piden permiso

Uno de los aspectos más celebrados durante la tertulia fue el tratamiento de los personajes femeninos en Huyendo a Granada. Lejos de los estereotipos pasivos, las mujeres de la novela son fuertes, valientes y, sobre todo, activas en la historia. Destacó especialmente la figura de la madre de Bashira, que se enfrenta con firmeza a Ibrahim para defender a un esclavo, en una escena que resonó especialmente entre los asistentes.

Esta perspectiva se enmarca dentro del compromiso educativo de la novela. La edición de Editorial Nazarí no solo cuenta con una historia atractiva para lectores jóvenes y adultos, sino que se acompaña de un cuaderno didáctico para la prevención de la violencia de género y la cosificación de la mujer. Además, incluye una guía para realizar una ruta literaria por los escenarios de la novela ideal para quienes gustan de leer con mochila al hombro.

Onagros, portadas y segundas partes

Muñoz Jiménez también nos habló del motivo de la portada del libro, en la que cada detalle encierra un símbolo, una emoción, un guiño al lector. Y cómo no mencionar a Tormenta, el onagro. El animal no solo cumple un papel narrativo, sino también emocional, decisivo, casi totémico. Uno de esos personajes no humanos que se ganan su lugar con justicia en la memoria del lector.

Como en toda buena tertulia, llegó el turno de los cotilleos literarios: la autora confesó que no tenía intención de escribir una segunda parte. Sin embargo, la insistencia de sus lectores, que ya sabemos que son gente de armas tomar la convenció. Y así, en mayo llegará la esperada secuela, esta vez con un enfoque más adulto. Habrá que estar atentos.

Arte en familia y debates en pie de página

Otro detalle que aportó una dosis de ternura al encuentro fue saber que las ilustraciones del libro no solo son obra de la autora, sino también de su madre y su hermana. Una verdadera producción familiar que añade una capa de autenticidad y cariño al proyecto.

La novela está pensada para lectores desde los 13 o 14 años en adelante, lo cual explica la abundancia de anotaciones a pie de página. Este recurso generó opiniones diversas en el club: algunos consideraron que facilitaban la comprensión del contexto histórico, mientras que otros sintieron que entorpecían un poco el ritmo narrativo. También se comentó que, al querer abarcar un público tan amplio, la trama a veces resulta demasiado sencilla y algunas descripciones podrían afinarse.

Una historia que educa y emociona

Más allá de los gustos personales, hubo consenso en que Huyendo a Granada ofrece una visión enriquecedora del final de Al-Ándalus, combinando aventura, historia y valores sociales. Es una novela que no solo entretiene, sino que invita a la reflexión, al diálogo y, por qué no, al senderismo literario.

Y así, entre charlas, risas y críticas constructivas, terminó otro encuentro del club Historias y Café. Con la sensación de que la literatura, cuando se comparte, es aún más poderosa. Porque a veces un buen libro empieza con un documental y acaba con un grupo de lectores que ya están deseando que llegue mayo.

Antes de despedirnos, no podemos dejar de dar las gracias a Águeda y Cristina, auténticas artífices en la sombra, por su impecable labor en la organización del encuentro. Sin su esfuerzo, dedicación y ese sexto sentido para que todo fluya con naturalidad, tardes como esta no serían posibles. ¡Gracias por mantener viva la magia de los libros compartidos!