Concierto benéfico “Canto por el Sáhara”,  un canto a la esperanza de los niños y niñas saharauis

Nía Dal y Manuel Hidalgo prestarán sus voces y su música, el próximo 21 de junio a las 21:30 h en el Jardín Romántico de la casa Zayas de Nigüelas, para recaudar fondos para el programa “Vacaciones en Paz”

Nía Dal y Manuel Hidalgo prestarán sus voces y su música el próximo 21 de junio a las 21:30 h al programa Vacaciones en Paz. Ambos artistas van a ofrecer un concierto benéfico en  el Jardín Romántico de la casa Zayas de Nigüelas con el objetivo de recaudar fondos para que niños y niñas saharauis puedan pasar el verano conviviendo con familias españolas, ofreciéndoles un respiro de las duras condiciones de los campamentos de refugiados en los que viven en el desierto del Sáhara en territorio argelino donde no hay agua corriente  y en verano se pueden alcanzar fácilmente a 50° grados.

La cita musical, que dará la bienvenida al solsticio de verano, está organizada por la “Asociación granadina de amistad con el pueblo saharaui” desde donde quieren hacer un llamamiento a las familias para que se animen a participar en el programa y a acoger a uno de estos niños y niñas durante el verano. “Queremos hacer un llamamiento a las familias para que colaboren porque este año todavía, a la altura que estamos, faltan más de diez familias de acogida para los niños que desde Granada hemos solicitado sacar del desierto durante el verano. No nos podemos olvidar de esta gente porque si nos olvidamos de ellos los dejamos morir  en el desierto”, asegura la durqueña Ana María Puertas, que pertenece a la directiva de la asociación y lleva ejerciendo como familia de acogida desde hace cuatro años.

Las familias  acogen a los niños y niñas durante los meses de julio y agosto, “sobre todo el objetivo es que tengan una buena alimentación, que puedan tener revisión médica, alejarlos de las altas temperaturas y también que disfruten de bañarse en una piscina o de conocer lo que es la playa, porque no han visto en su vida el mar,  que puedan dormir en una cama y tener agua que sale de un grifo”, explica.

“Para ellos es prácticamente imposible salir de allí porque ellos son apátridas, son la segunda generación que ha nacido en un campo de refugiados, no tienen nacionalidad porque viven en territorio de nadie, en un trozo de desierto prestado en territorio argelino. Argelia no les da la nacionalidad argelina, no son saharauis ni tampoco son españoles. Viven en el olvido. Por eso estamos luchando para darles visibilidad”.