Señorío de Nevada ofrece un brindis con el cosmos durante sus noches de cosecha estelar
Ayer tuvo lugar la primera sesión de Nébula, una experiencia astronómica donde el vino y la galaxia se unen en un entorno único bajo el cielo del Valle de Lecrín, a los pies de Sierra Nevada
De las numerosas y magníficas propuestas que ofrece la Hacienda Señorío de Nevada para maridar sus vinos, sin duda la experiencia que estrenó anoche es una de las más sublimes. Entre viñas y constelaciones “Nébula” es una nueva propuesta en la que la tierra y el cielo se dan la mano. Se trata de una experiencia astronómica donde el vino y el cosmos se unen en un entorno único bajo el cielo del valle de Lecrín, a los pies de Sierra Nevada.
Ayer arrancaba la primera de las cuatro noches cósmicas que se van a suceder a lo largo del verano, cada una con una temática diferente.
La velada denominada “Mercurio, el mensajero de los dioses” daba comienzo con una cata guiada de los vinos de Señorío de Nevada acompañados de unos aperitivos junto a la piscina. En cuanto la noche se hizo protagonista el cielo envolvió a los asistentes en una interesantísima y divertida sesión guiada de la mano del astrónomo, Leo Lázaro de Astronatura, gracias a la cual aprendimos a identificar planetas, constelaciones y fenómenos celestes y a observarlos con precisión y asombro a través de sus potentes telescopios de alta gama y proyección láser.
La bondad de microclima en el que se encuentra ubicado Señorío de Nevada, que cuenta contraste térmico entre el día y la noche de 10 grados, hizo que la temperatura también acompañara a la mágica velada poniendo de manifiesto,vque esta experiencia de enoturismo cultural y sensorial, pensada para quienes buscan emociones auténticas entre la tierra y las estrellas, es una opción más que aconsejable para las noches de verano.
Un plan único en el corazón del Valle de Lecrín gracias al cual, tal como sugirió Felicidad Martín, responsable de la cata “ poder levantar nuestras copas y brindar por la conexión invisible, por el lenguaje oculto entre la tierra y el cosmos, por los mensajes que llegan en forma de estrellas y de vino. Porque en cada copa de vino, el cosmos ha dejado su firma: una estrella que brilló el día de la poda, una luna que iluminó la vendimia, un viento que cruzó la viña al anochecer. Aquí, a los pies de Sierra Nevada, donde la tierra respira cerca del cielo, el vino no es solo bebida. Es memoria líquida del universo.”
Las próximas fechas para poder disfrutar de esta maravillosa experiencia son el 23 de julio: “Viaje al corazón de la vía láctea”, el 14 de agosto: Perseidas, lágrimas de un cometa” y el 28 de agosto “El retorno de Saturno”.








