“Este mural supone un reconocimiento y un agradecimiento profundo al esfuerzo y dedicación de las mujeres rurales”

El muralista Fraggi acaba de finalizar una obra en Pinos del Valle, por encargo del Ayuntamiento, a través de la cual rinde homenaje a las mujeres que se reunían en las fuentes a lavar

El muralista Fraggi  acaba de finalizar una obra en Pinos del Valle, por encargo del Ayuntamiento frente al Antiguo Molino a través de la cual rinde homenaje a las mujeres que se reunían en las fuentes a lavar.

“Este ha sido mi homenaje a todas aquellas mujeres, que después de estar todo el día trabajando en el campo recogiendo aceituna, bajaban al lavadero cargadas con cestos de ropa, a seguir trabajando. Este mural supone un reconocimiento y un agradecimiento profundo a su esfuerzo y dedicación durante todos aquellos años sin apenas facilidades”, explica el artista que llena de vida a los pueblos granadinos a través del arte urbano consiguiendo así un diálogo continuo entre comunidad, espacio y pintura.  

 Tal y como explica el artista “el ir a lavar al río, o al campo en un barreño o en una pila de piedra de Sierra Elvira… O muchos más años después, el ir a lavar al lavadero público era mucho más, era un lugar de encuentro de generaciones, de sabiduría popular y de confidencias, donde se aprendía, donde se educaba y donde las noticias corrían como la espuma”

Fraggi, que ha trabajado en este proyecto durante las semanas, asegura que fue testigo de  de cómo aquella esquina, de repente, se convertía de nuevo en punto de encuentro, “vecinos que se conocían por primera vez, personas que se reencontraban, que preguntaban por la familia, que intercambiaban recuerdos, noticias, recetas y hasta consejos de salud. Todo a pie de calle, todo como antes, ha sido una gran experiencia. Mil gracias al Ayuntamiento de El Pinar por confiar en mi trabajo desde el primer momento. Y gracias a todos aquellos quienes se pararon a compartir un ratito de charla conmigo. Me quedo con el brillo en los ojos de Doña Inés que, viendo el mural, con los ojos llenos de alegría, desbloqueaba bellos recuerdos de su infancia en el lavadero. ¡Qué grande eres Doña Inés!”