Padul inaugura el Centro de Interpretación El Silo, un nuevo espacio para la memoria rural
En su interior se exhibe una amplia colección de aperos de labranza, herramientas antiguas, la recreación de una vivienda campesina y hasta un horno de pan, con el objetivo de transmitir cómo era la vida agrícola antes de la modernización
El pasado viernes 26 de septiembre Padul abrió las puertas del Centro de Interpretación El Silo, un proyecto que recupera uno de los edificios más emblemáticos del municipio gracias al trabajo, el esfuerzo y el empuje de Julio Martín, Enrique Cordovilla y Cipriano Duarte
Construido en 1966 para el almacenamiento de trigo, el silo fue durante décadas pieza clave en la economía agrícola local, garantizando la conservación de las cosechas frente a la humedad y las plagas.
Su silueta vertical, visible desde cualquier rincón del pueblo, se convirtió pronto en un icono del paisaje paduleño y en un testigo del esfuerzo campesino de generaciones enteras. Hoy, tras su rehabilitación, el edificio deja atrás su función industrial para convertirse en un museo vivo de la memoria rural.
El Ayuntamiento de Padul ha querido agradecer a todas las personas y vecinos que han donado materiales para el museo, así como a Diego García Molina, cuya labor de recopilación ha permitido conservar cientos de piezas expuestas. A las piezas cedidas por Diego se han unido otras muchas aportadas por vecinos y vecinas de Padul.
En su interior se exhibe una amplia colección de aperos de labranza, herramientas antiguas, la recreación de una vivienda campesina y hasta un horno de pan, con el objetivo de transmitir cómo era la vida agrícola antes de la modernización. Desde lo alto de su torre, los visitantes disfrutan de una vista panorámica de 360 grados sobre Padul y el Valle de Lecrín.
Además, el exterior del silo ha sido transformado en un lienzo por el artista granadino “El Niño de las Pinturas”, que ha plasmado murales en los que conviven escenas rurales, rostros anónimos, animales y un imponente mamut, en recuerdo del remoto pasado paleolítico de la zona.
“Este espacio es de todos y para todos. El silo, que un día fue almacén de vida, es hoy almacén de memoria”, destacaron desde el consistorio durante la inauguración.
Con esta transformación, el silo pasa de ser un órgano del Estado a convertirse en un símbolo colectivo y cultural de Padul, un puente entre generaciones y un lugar donde la historia local seguirá alimentando el futuro.









