“Ser una mujer artista rural es sinónimo de la libertad de poder crear en un entorno que va a un ritmo más lento y amable”
La Cítrica Teatro regresa el 7 de noviembre regresa al Teatro Isidro Olgoso con su obra “Hormonas” un viaje escénico por la vida de las mujeres desde la infancia hasta la vejez
La Cítrica Teatro es una compañía profesional de mujeres artistas rurales nacida en el Valle de Lecrín. Formada por Chiara Sanzillo, Sara Zironi, Beatriz Arias García y Alicia Conde Fernández, su trabajo fusiona teatro, danza, humor y compromiso social.
Este 7 de noviembre regresan al Teatro Isidro Olgoso, un año después del estreno de su obra “Hormonas”, un viaje escénico por la vida de las mujeres desde la infancia hasta la vejez.
Charlamos con ellas acerca de sus comienzos, del poder transformador del arte, la vida rural y las emociones que les trae volver a Granada con esta pieza tan personal.
¿Cómo y cuándo nace La Cítrica Teatro? ¿Qué os unió como creadoras en el Valle de Lecrín?
Nos conocimos entre proyectos artísticos, teatrales , agroecológicos y la maternidad. Nos unió el impulso de querer crear desde nuestras necesidades, posibilidades y visiones. Desde un deseo artístico y social para contribuir a la sociedad y a un cambio positivo con las expresiones que más nos definen: el teatro, la danza y la poesía.
Sois una compañía profesional con raíces rurales ¿qué os aporta crear y ensayar desde el Valle?
Nos aporta un contacto muy cercano con la naturaleza y sus ciclos. Aprendizajes constantes y acercamiento a las personas mayores desde un compartir el día a día con ellas.
Nuestro trabajo se basa mucho en el teatro documental y en este ambiente tenemos la conexión con las personas que nos rodean y los lazos tejidos a fuego lento.
¿Qué significado tiene para vosotras representar a mujeres artistas rurales y cómo sentís esa identidad?
Ser una mujer artista rural es sinónimo de la libertad de poder crear en un entorno que va a un ritmo más lento y amable, con soluciones simples a nuestras necesidades concretas ( como por ejemplo encontrar sitios para ensayar, conectarnos con otrxs artistas o investigar la vida y las trayectorias de diferentes mujeres) y el reto de un trabajo extra para llegar a las ciudades y a las otras provincias con nuestra creación. Vivimos esta identidad con mucho orgullo, respeto y como un gran privilegio.
4.“Hormonas” es una obra que recorre toda la vida de una mujer. ¿Cómo surgió la idea de este viaje vital?
La idea surgió de la necesidad de querer hablar sobre una amplia gama de temáticas de vidas, violencias, destinos y realidades diferentes pero que todas tenían en común el ser mujer y causa del sistema patriarcal. Dándole esta estructura de viaje a través de las etapas de la vida (infancia, adolescencia, adultez, madurez y vejez), hemos podido colocar e hilar las temáticas y añadir más y más.
¿Qué os inspiró para convertir los cambios hormonales en un hilo conductor teatral?
Si la obra con su contenido es el cuerpo, las hormonas son la columna vertebral. Es lo que nos guía desde el nacimiento hasta la muerte. Las hormonas nos transforman y nos acompañan. Nos pareció natural que las hormonas merezcan ser el título y el hilo rojo de nuestra obra.
En la obra se abordan temas muy duros: violencia de género, presión social, menopausia, soledad… ¿Cómo lográis equilibrar lo crudo con el humor y la poesía escénica?
Uno de nuestros fuertes es el humor ácido, cítrico (nunca mejor dicho). Cualquier situación por muy dura que sea, si se tiñe de crítica puede adquirir este humor.
Eso es lo que hacemos. Damos un toque cómico-crítico a todas esas situaciones que de otra manera sería casi imposible hacer que llegasen al público. Si desde la risa comprendes el horror, si las gentes redescubren desde el humor lo aberrantemente humano, quizás haya cambio, algunos por vergüenza, otras por solidaridad, por ver que no estamos solas. Creemos firmemente en el humor como herramienta social. Es un humor absurdo, tan absurda como la realidad.
La poesía y la belleza es otro de nuestros referentes. Porque sin poesía consideramos que no hay teatro ni belleza. Subirse a un escenario tiene que cambiar algo de lo que hacemos a diario en la vida. Y para nosotras la poética y la belleza van ligadas al hecho escénico.
¿Cuál ha sido la reacción del público ante “Hormonas”? ¿Os ha sorprendido algo en especial en este año desde el estreno?
La reacción es asombrosa, es llanto y es risa en justo equilibrio. La obra actúa de espejo propio y de la sociedad. Es muy emocionante ver las reacciones del público y escuchar lo que el público vive y siente al ver la obra. Nos hace muy feliz ver cómo el mensaje de HORMONAS llega a tantas personas y que tantas mujeres la viven como una obra necesaria y los hombres como una obra didáctica y despertadora.
Para nosotras es fundamental el contacto con el público por eso tras cada función, abrimos un espacio-conversatorio de una media hora, dónde abrimos un espacio relajado de expresión, de compartir, de preguntas, de reflexiones, un espacio conjunto, una sobremesa teatral.
Si tuvierais que definir en una frase el mensaje que queréis dejar con esta obra, ¿cuál sería?
No tenemos un mensaje , hay múltiples mensajes, y cada quien lo recibirá desde un prisma y desde una posición, por lo tanto, creemos que no hay un mensaje único y común, igual que no hay personas únicas.
Atravesamos todas las etapas vitales, por lo tanto, será diferente para una persona de 15 años que les quedan varias etapas por vivir, que, para una persona de 85, que ya vivió muchas. Esta obra habla de opresiones y violencias, por lo que el mensaje llegará distinto para quien ejerce que para quien recibe la opresión.
Queremos que cada quien se lleve el mensaje que pueda y quiera. Invitamos a reflexionar , hacerse consciente y quizás si es necesario, cambiar. Eso sí. Para que dentro de 50 años HORMONAS sea una obra que habla del pasado.
Un año después del estreno, ¿qué significa para vosotras seguir representando “Hormonas”?
Significa que la apuesta que hicimos hace un año por nuestro tipo de lenguaje teatral (cuerpo expresivo, poética, humor) y el reflejo que queríamos ofrecer de la sociedad actual es compartido, llega, significa que no estamos solas, significa que hay gente que va al teatro, y que hay gente que se siente reflejada , que le hace cambiar la propuesta que traemos, y eso es muy grande. Sobre todo, sentir que no estamos solas, que ninguna está sola, y que el teatro puede recordarnos. Que el arte es necesario para emocionarnos y que esa emoción nos lleve a la acción, y que esa acción puede ser solo consciencia , que eso ya es mucho.
¿Habrá nuevas funciones o proyectos en camino? ¿Podéis adelantarnos algo de lo que viene para La Cítrica?
Nuevas funciones de HORMONAS, muchas , estamos cerrando ya fechas del 2026, parece que por el momento le queda mucha vida, mucho recorrido, mucho viaje.
Pero hay tantas temáticas que se han quedado fuera, porque si no sería una obra larguísima, que seguramente no nos faltará de material al momento de ponernos a crear una nueva obra, que ganas no nos faltan, aunque de momento estamos enfocadas en la gira con HORMONAS.
¿Qué mensaje le enviaríais a las chicas y mujeres jóvenes del Valle de Lecrín que sueñan con dedicarse al arte?
Que nos llamen y tomamos un café o damos un paseo si les apetece.

