Valle de Lecrín, valle del romero

El pasado 24 de octubre, en el marco de las VI Jornadas de Estudios del Valle de Lecrín organizadas por el  Centro de Estudios del Valle de Lecrín (CEHVAL) en el Padul, el maestro, arqueólogo y doctor en Historia Medieval y Antropología por la Universidad de Granada. Juan Félix García Pérez, nos sorprendió con la aportación de una nueva teoría sobre el origen del nombre del Valle de Lecrín.

            A nivel popular se había extendido la teoría de que “Valle de Lecrín” significaba “Valle de la Alegría”. Aunque esa versión es bonita, y hasta romántica, sin embargo era poco científica. Posteriormente algunos estudiosos defendieron otra teoría y era la de que el Valle era conocido en árabe como al-iqlīm, «la región, el distrito». Aunque fonéticamente es posible que Lecrín pueda venir de Iqlīm, históricamente se nos presenta un problema con este nombre ya que las fuentes árabes mencionan al distrito o región (Iqlīm) con diferentes apelativos situándolos en el actual Valle de Lecrín. Unas veces hablan del Iqlīm Garnāṭa, que sería la región o distrito de Granada; otras veces Iqlīm al-Uxār, haciendo referencia el distrito o región de al-Uxār (¿Lújar?) o también como Iqlīm al-Qaṣb que vendría a significar “la región de la caña de azúcar”.

 Sin embargo, la teoría sobre el origen del nombre del Valle que nos expuso J. Félix era tan obvia y estaba tan a la vista, que nadie había reparado en ella. Según nos contó, él lo vio claro comprando en el supermercado Mercadona, empresa que suele poner los nombres de los productos en castellano y portugués. Entonces, cuando miraba el botecito que contenía la planta de romero, se dio cuenta que “romero”, en portugués, se denomina “alecrim”.

He buscado la etimología de esa palabra y resulta que es un arabismo, uno de tantos que han quedado en las lenguas romances de la península. La palabra “alecrim” proviene del dialecto árabe de al-Ándalus, en concreto de al-iklíl, que a su vez proviene del árabe clásico iklīl al que los andalusíes le añaden el artículo aglutinado “al”. Después, el proceso fonético que se produce en el tiempo hace que desemboque su pronunciación en “alecrim”, pasando, primero, por el árabe andalusí, que le añade el artículo “al”, y después, a través de la adaptación al romance, quedaba la pronunciación de al-iklíl como “al-ecrim”.

Curiosamente, el diccionario de la Academia española no recoge este arabismo. Viene la palabra “alecrín” referida a un árbol o a un pez de América. Pero sabemos que en el reino nazarí de Granada se usaba esa palabra ya que la recoge, en el año 1501, Pedro de Alcalá en su “Vocabulista arábigo en letra castellana”, que es un diccionario de esa época “arábigo-castellano” y “castellano-arábigo”. En la entrada “romero mata conocida” lo traduce como ‘aklila, y  ‘aklil que a través del fenómeno fonético andalusí de la “imela”, esa “a” se pronunciaba como “e”. En la pronunciación dialectal de la época nazarí se le añadía el artículo “al”, pronunciándose “al-eklil”. Después de la conquista, los moriscos romanceados la convirtieron en “al-ecrim”, igual que el arabismo portugués.

El profesor paduleño Juan Félix García nos argumentó la verisimilitud de esa procedencia del nombre de nuestra comarca por la existencia de varios pagos en el Valle con nombre proveniente del sustantivo “romero”, pagos que recogió en su tesis doctoral “PAISAJES HISTÓRICOS DEL ÁREA NORTE DEL VALLE DE LECRÍN: DE LA ÉPOCA NAZARÍ A LA CONQUISTA CASTELLANA”, como son el pago de “la romera” que se encuentra junto al partidero de las aguas, en Las barreras y la Cruz del Correo, entre Padul y el término de Dílar. El pago de los romerales o El Romeral , situado en Dúrcal, que comparte el riego con Padul y Cozvíjar mediante la Acequia de Marchena, riega hasta el barranco del Río Dúrcal desde el Camino de la Mojonera de Cozvíjar. o el pago del “romeral” en la cañada de Cijancos, en Cozvíjar, que no se ha conservado en la actualidad.

La existencia de esos pagos con esos nombres (habría que investigar si en otros municipios del Valle hay también) nos indican la cantidad de romero que ha existido en la comarca, cantidad, que los que somos más mayores, podemos recordar cuando íbamos al monte a recoger la leña para las lumbres de San Sebastián y nos traíamos entre esa leña bastantes matas de romero; o también queda en nuestra memoria el olor de la destilación del romero en las calderas que había en las inmediaciones del pueblo.

Así que creo, como Juan Félix, que el nombre de nuestra comarca, El Valle de Lecrín, es el valle del romero.