“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, puede cambiar el mundo”

La auxiliar de enfermería y misionera, Nuria Granados Molina presenta mañana viernes 28 de noviembre en el Centro de Día de Dúrcal de la mano de la Asociación Cultural Almòsita, su libro «Toda la vida es misión», una obra nacida de sus experiencias en África y Honduras. La autora compartirá su visión de la solidaridad como motor para transformar el mundo y dará a conocer el proyecto benéfico al que destinará íntegramente la recaudación la construcción de un comedor escolar en Djamdé-Adjada  en Togo.

¿Quién es Nuria Granados Molina?

Tengo 55 años, soy natural de Chauchina, madre de dos hijas, de profesión auxiliar de enfermería y trabajo en un centro de chicos con diversidad funcional en Pinos Puente.

Siempre había soñado con poder viajar a África para ayudar y en 2015 realice mi sueño. Desde entonces viajo cada año en mi mes de vacaciones, realizando allí la atención y educación de los niños organizando un campamento y la visita y ayuda específica a ancianos y enfermos.

¿Qué te llevó a escribir tu libro “Toda la vida es misión”?

Me llevó a escribir mi libro el deseo de compartir las experiencias vividas en dos viajes a África en 2022 y 2024. Una experiencia de misión en Honduras con el padre Patricio y la Fundación Acoes en 2021. Y también hablar sobre la misión aquí porque no todo el mundo tendrá la oportunidad de viajar fuera y es muy importante realizar nuestra misión allá donde estemos, es lo que da sentido a la vida.

¿Qué mensaje te gustaría que se lleve quien lea tu libro?

Me gustaría que mi libro trasmitiera un mensaje de esperanza porque ante la dura realidad que vive tanta gente, es posible crear un espacio más amable, más cálido y habitable, tenemos poder para mejorar el mundo, siendo poetas y obreros, contribuyendo a la armonía, la justicia y la belleza.

El acto de presentación  tiene un fin solidario muy importante. ¿Qué puedes contarnos sobre el proyecto del comedor escolar en Djamdé-Adjada  en Togo?

Todo el dinero recaudado se va a destinar a la construcción de un comedor escolar,  que en 2017 se hizo el colegio y quedó pendiente el comedor. Porque un niño en África si va al colegio y come, ya tiene la vida resuelta. La mayoría de los niños cuando salen del colegio y van a sus casas no tienen la comida y sus padres están fuera trabajando en el campo o en el río extrayendo arena y grava, los niños van a buscarlos y ya no asisten a las clases por las tardes.

Desde tu perspectiva, ¿cuál es el principal desafío que enfrentan comunidades como Djamdé-Adjada?

Adjada es un poblado que pertenece a la ciudad de Kara,  al norte de Togo y las únicas actividades generadoras de ingresos son la venta de productos agrícolas o el trabajo en el río. Actividades de subsistencia que no pueden garantizar la estabilidad económica de las familias, que ya están muy debilitadas por las condiciones de vida precarias. El comedor ayudará a reducir la tasa de deserción escolar, mayor rendimiento académico y reducción del riesgo de ahogamiento de los niños en el río cuando van a buscar a sus padres.

¿Cómo surgió tu colaboración con la Asociación Cultural Almòsita para la presentación?

A través de la Fundación Acoes, que tiene miembros muy activos en Dúrcal, surgió la posibilidad de presentar el libro invitada por la Asociación Cultural Almosita, a la que estoy profundamente agradecida.

Para quienes están pensando en asistir, ¿qué van a encontrar en la presentación en Dúrcal mañana en el Centro de Día de Dúrcal?

 En la presentación van a encontrar la gran aventura de conocer otras realidades, proyectos de ayuda a los más necesitados, creer que es posible la solidaridad, que mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

¿Tienes en mente futuros proyectos literarios o iniciativas solidarias que te gustaría emprender?

Proyectos literarios actualmente a través de la página de Instagram A través de mis ojos

Y proyectos solidarios siempre hay abiertos, ya que son muchas las necesidades que presentan. Los 1000€ mejor gastados de mi vida son los que cuestan llenar un almacén de comida y desde ahí repartir a los pobres.