¿Cuándo se recogen las naranjas en el Valle de Lecrín?
La cosecha abarca gran parte del invierno y la primavera, y la elección del momento ideal va a depender de la variedad y el microclima mezcla de mar y montaña que modula la maduración
La recogida de las naranjas en el Valle de Lecrín responde a un calendario por variedades, José A. Del Río Garví, productor con finca de naranjos en Murchas, lo tiene claro, “depende mucho de la variedad de naranja que se busque”, Así él distingue: las zarzumas, clementinas y mandarinas ya se pueden recolectar por estas fechas, la mandarina con hueso un poco más tarde, hacia finales de diciembre o incluso enero, la navelate y la navelina son variedades algo tempranas, pero su mejor momento suele ser en enero. Según José, aunque se recojan desde diciembre (final) aún “están un poco fuertes”.
La clásica navel, más tardía, alcanza su plenitud en sabor y aroma a finales de febrero – marzo. Si se recoge desde finales de diciembre–enero, su calidad para comer estará algo menor.
Por último, la naranja “agria o común” puede mantenerse hasta abril–mayo, aunque su mejor momento suele ser marzo–abril.
Con su explicación en mente, la cosecha en el Valle abarca gran parte del invierno y la primavera, y la elección del momento ideal depende de lo que se valore pronto, cantidad o máxima calidad.
En concreto, para el Valle de Lecrín hay una nota local que dice que la campaña de recogida tradicional se concentra entre enero y marzo.
Respecto a la variedad Navelina — una de las más tempranas — se apunta su recolección entre finales de noviembre, diciembre y enero.
En cuanto a variedades tardías (de zumo o más tardías), como algunas “late navels”, su recolección puede alargarse hasta abril–mayo.
También hay un dato reciente: en 2025, la campaña de recogida en el Valle de Lecrín comenzó a “inicios de febrero” ese año, aunque eso variará según la climatología y la variedad cultivada.
El caso del Valle de Lecrín confirma lo que ya defiende José A. Del Río Garví, que no hay una única fecha para recoger naranjas. Va a depender de la variedad concreta (navelina, navel, navelate, mandarinas, etc,) el clima y microclima tal especial del Valle mezcla de mar y montaña que modula la maduración.
El tipo de uso que se le quiera dar, si es para mesa (dulce) o zumo, momento de máximo sabor o cosecha anticipada.
Por eso en el Valle la cosecha puede comenzar cerca de diciembre con las variedades tempranas, y alargarse hasta mayo-junio con las tardías, aunque el núcleo principal suele estar entre noviembre y marzo-abril.
Si estás en el Valle a finales de año, puedes encontrar mandarinas y navelinas recién cogidas.
Si buscas la naranja de “mesa” típica con máximo sabor, quizás convenga esperar hasta febrero o marzo para la variedad navel.
Y si quieres aprovechar el prolongado ciclo citrícola del Valle — una seña de su tierra — incluso en primavera aún podrás encontrar naranjas, aunque quizá más orientadas a zumo o variedades tardías.
Mi opinión como persona interesada en la cultura y el patrimonio del Valle es que este calendario variable de la naranja te ofrece otra capa más de su riqueza, no solo hablamos de tradiciones, fiestas o relatos rurales, sino también de ciclos naturales y agrícolas que condicionan la vida en los pueblos, las familias, los oficios, y la memoria colectiva. Y la naranja — fruta del Valle — es parte de esa memoria viva.

