La rifa de las ánimas de Cónchar tradición, fe y comunidad en el corazón del Valle de Lecrín
Este año se celebrará el jueves, día 1 de enero a partir de las 12:00 horas plaza de la iglesia de la localidad
La Rifa de las Ánimas de Cónchar, organizada por la Hermandad de las Ánimas, es una de las tradiciones más antiguas, singulares y queridas del pueblo. Un rito popular que mezcla devoción, solidaridad y vida comunitaria, y que sigue vivo gracias al compromiso de vecinos y hermanos.
Este año se celebrará el jueves, día 1 de enero a partir de las 12:00 horas plaza de la iglesia de la localidad. Como manda la tradición la rifa se realizará públicamente en la plaza, con la participación de todo el pueblo. Se subastan distintos productos cuyo importe se destina a las Ánimas Benditas del Purgatorio y al sostenimiento de los cultos y tradiciones de la hermandad.
La presidenta de la Hermandad es María José Palomino y el secretario Roque López Morales, gracias a su dedicación y al apoyo del pueblo, la Rifa de las Ánimas sigue siendo una cita imprescindible en el calendario festivo y religioso de Cónchar.
Es un acto cargado de simbolismo, donde la palabra, la voz del pregonero y la respuesta del público crean un ambiente único, lleno de respeto y cercanía. Las posturas son las pujas que hacen los vecinos durante la rifa. Cada postura representa una aportación voluntaria, un gesto de fe y colaboración. El Albacea cumple una función clave Organiza y controla la rifa Supervisa las posturas Garantiza el buen uso de lo recaudado Su papel es de responsabilidad y confianza, heredado de generación en generación.
El término “gabelas” hace referencia al dinero recaudado durante la rifa. Estas aportaciones, fruto de las posturas, se destinan íntegramente a los fines de la Hermandad de las Ánimas, manteniendo viva una tradición solidaria y profundamente arraigada en Cónchar.
Cada moneda entregada es memoria, fe y compromiso con los que ya no están.
El Pan de las Ánimas es uno de los elementos más simbólicos de la rifa. Pan bendecido, ofrecido y subastado como signo de sustento espiritual y material. Antiguamente, este pan tenía también un valor protector y comunitario, y llevarlo a casa era una forma de mantener presente a las ánimas durante todo el año. La romana y el peso se utilizan para pesar los productos que salen a rifa. Este gesto, sencillo pero solemne, recuerda tiempos pasados en los que el peso justo era sinónimo de honradez.
La romana de las Ánimas es, además, un objeto cargado de historia, testigo silencioso de décadas y siglos de rifas.
El pregonero es la voz de la rifa. Con tono firme y cercano, va anunciando cada producto y cada postura, animando al pueblo a participar. Su palabra marca el ritmo del acto y convierte la rifa en un acontecimiento vivo, donde tradición oral y emoción colectiva se dan la mano.
La Rifa de las Ánimas no es solo una subasta, es memoria, tradición, fe compartida y pueblo. Un acto que une pasado y presente en la plaza de la iglesia, corazón de Cónchar.




