“La obra de García Lorca «La casa de Bernarda Alba» se queda corta comparada con la realidad que han vivido nuestras madres y nuestras abuelas”
La exposición fotográfica “El pasado que fuimos”, inaugurada esta tarde en el ayuntamiento de Padul, reúne más de un centenar de fotografías que reflejan el modo de vida de las mujeres en los pueblos desde principios del siglo XX hasta los años 60
La muestra ha sido organizada por la Asociación de Mujeres La Casa Grande de Padul, con la colaboración del Centro Vuela, el Centro de Información a la Mujer del Valle de Lecrín y el ayuntamiento de Padul, con motivo del 8M.
Hablamos con la impulsora de la iniciativa y presidenta de la asociación, Dolores Cenit.
¿Qué tipo de imágenes componen la exposición y qué historia cuentan?
Como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras. Las fotografías que componen la exposición han sido aportadas por las mujeres de la asociación y por sus familiares, y reflejan la vida que llevaron durante décadas nuestras abuelas y nuestras madres.
Mi objetivo principal con esta exposición fotográfica ha sido hacerles un reconocimiento a todas nuestras antepasadas y mostrar la vida que han llevado. Ha sido difícil reunir las fotos porque antes se hacían pocas fotos porque no había medios, por eso hay muchas fotos de bodas, comuniones y fiestas. En esos momentos era cuando se hacían fotos la mayoría de las familias para contar con esos documentos históricos, para lo que tenían que desplazarse a Granada para hacerse la foto porque aquí no había fotógrafo.
¿Qué aspectos de aquella vida pueden llamar más la atención a las generaciones jóvenes que visiten la muestra?
Antes la mayoría de las mujeres no podían vestirse de novias porque no tenían medios económicos para comprarse un vestido. Muchas mujeres estaban toda la vida de luto porque la sociedad le obligaba a que cumplieran aparte de la pena de las personas de familiares fallecidos, las obligaban de cara a la sociedad, no tenían no tenían derecho a vivir y estaban condenadas vestida de negro toda la vida.
La obra de García Lorca “La casa de Bernarda Alba” se queda corta en comparación con la realidad que han vivido nuestras madres y nuestras abuelas. Si una mujer se quedaba embarazada se tenía que casar a las 6:00 h de la mañana porque estaba muy mal visto. Las novias tenían que llevar el ramo de azahar para demostrar de que iban vírgenes al matrimonio.
Si se casaban con un viudo también tenían que casarse a las 6:00 h de la mañana porque le organizaban una cencerrada, porque aquello se veía como un disparate, no estaba bien visto. Si las dejaba el novio o se peleaban después de un noviazgo sufrían el menosprecio de la sociedad porque decían que estaban “entrenadas” y ya no eran como las demás. Era muy difícil que se le acercara cualquier hombre del pueblo.
¿Cuál era el papel que la sociedad asignaba entonces a la mujer?
Procrear y servir al marido y a los hijos. Llevaban una vida cargada de sufrimiento. Parían como si fueran conejas, no había ningún método anticonceptivo.
Te pongo un ejemplo de mi familia: a mi abuela por parte de mi padre la casaron con 17 años con su primo, que le llevaba casi 15 años, porque se había quedado huérfano. Estuvo 18 veces embarazada. le vivieron 12 hijos, de los que se le murieron dos de pequeños y dos de mayores. Imagínate el sufrimiento. Y como mi abuela, montones de mujeres que han vivido en sus propias carnes muchas carencias económicas, haciendo milagros para poder darle de comer a sus hijos.
A través de esta exposición se puede ver también la evolución social. ¿Cómo ha cambiado la vida de las mujeres rurales desde entonces hasta hoy?
A través de esta exposición se puede hacer una comparativa de la evolución que ha tomado la vida en todos los sentidos. No es solo la lucha que hemos tenido las mujeres por la igualdad y lo que se ha conseguido, sino cómo ha ido avanzando la sociedad y cómo han ido evolucionando las personas. Gracias a Dios tenemos lo que tenemos ahora, el estado de bienestar del que disponemos.
Antes ninguna mujer iba a los bares porque estaba mal visto, la miraban como si fuera un bicho raro. Era el marido el que se iba a beber lo que le parecía bien y ella se tenía que estar cuidando de los churumbeles.
Para que te hagas una idea, si a un hombre se le moría su madre se ponía un botón negro en la solapa o una banda negra en el brazo para cumplir con el luto. En cambio, la nuera tenía que guardarle luto y no salir a ningún sitio.
¿Qué les diría a las jóvenes que creen que con Franco se vivía mejor o que el feminismo ya no es necesario?
Les diría que pregunten a sus familiares mayores y que escuchen lo que les cuenten, qué es lo que había entonces. Que sepan que gracias a movimientos como el feminista tenemos la situación que tenemos ahora.
Es muy triste que estén queriendo tapar la historia de España, toda la etapa de la dictadura, para que pase como si no hubiera existido cuando realmente ha estado ahí, con una situación de sometimiento para las mujeres y para la sociedad en general.
Que pregunten, que sepan de sus ancestros, que se enteren de la vida que les tocó vivir y que la comparen con la que tienen ellas ahora.
Resulta que tú le cuentas esto a una niña joven y no se lo cree. Se cree que le estás contando un cuento o una milonga. Y no, ha sido así.
¿Qué mensaje final le gustaría transmitir a las nuevas generaciones?
Que se tomen interés, que pregunten y que sepan por dónde y cómo ha venido la vida en la que viven actualmente. Que miren y que comparen. Eso hace que hoy eviten volver a lo que hemos tenido. Que pongan todos los medios posibles para evitarlo. Está en sus manos.

