El ayuntamiento de El Pinar rinde un emotivo homenaje en su centenario a María Aguado, su vecina más longeva

María Aguado ha recibido un reconocimiento por parte de la corporación municipal durante la celebración de su siglo de vidas rodeada del cariño de su familia y amigos

El Ayuntamiento de El Pinar ha homenajeado hoy a su vecina más longeva, María Aguado Lara, quien el pasado jueves alcanzó los 100 años de vida. Una fecha tan especial ha sido celebrada con un acto cargado de emoción y cercanía.

La alcaldesa del municipio, Mercedes Moreno, le ha hecho entrega de una placa conmemorativa y un ramo de flores durante una comida popular celebrada en El Molino Antiguo, donde María ha estado arropada por familiares, amigos y numerosos vecinos.

“Venimos a rendir un sentido homenaje a Doña María Aguado Lara, vecina decana de Pinos del Valle, que ha alcanzado los cien años y representa la memoria viva de nuestro pueblo, un ejemplo de esfuerzo, arraigo y valores. A nuestros mayores les debemos todo; son pilares de la familia y custodios de nuestras tradiciones, por lo que debemos cuidarlos, respetarlos y dignificarlos, reconociendo su sabiduría y el valor de seguir compartiendo su vida con nosotros”, ha comentado la alcaldesa durante su discurso de felicitación a María.

María ha agradecido a todo el mundo su presencia en su  celebración “muchas gracias por haber venido acompañarme en un día tan importante para mi por haber cumplido cien años, eso no lo cumple todo el mundo”, ha bromeado,

Nacida el 19 de marzo de 1926 en Pinos del Valle, María es hija de Antonio Aguado y Antonia Lara, y la mayor de cinco hermanos. A los 29 años contrajo matrimonio con Brígido Bazán, con quien formó una familia de tres hijos, cinco nietos y tres biznietas.

Su vida ha estado marcada por el esfuerzo y la constancia. Trabajó en el campo, especialmente en la recogida de la aceituna, y también emigró a Francia para participar en la vendimia. A pesar de tener que abandonar la escuela con tan solo 10 años debido al estallido de la Guerra Civil Española, nunca perdió sus ganas de aprender, regresando a las aulas con más de 60 años.

Apasionada de la lectura y la escritura, María ha destacado también por su creatividad, componiendo versos y coplillas que compartía en concursos de carnaval junto a la escuela de adultos. Sus manos han dado forma durante años a labores de costura como el croché, el punto o el punto de cruz, reflejo de una vida dedicada al trabajo y al arte cotidiano.

Hoy, con un siglo de vida a sus espaldas, sigue siendo una mujer activa, cercana y alegre. Siempre que el tiempo lo permite, sale a pasear por el pueblo y disfruta de la compañía de sus vecinas, con quienes comparte conversaciones y recuerdos.

El homenaje ha sido un reconocimiento no solo a su longevidad, sino a toda una vida de lucha, aprendizaje y amor por su familia y su pueblo.