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Di No a las Torres pide que todos los municipios se unan para luchar contra las torres de alta tensión

La asociación se presentó formalmente en Padul, donde se hizo un análisis de todo el trabajo que se ha realizado y de las amenazas pero también de las oportunidades que están por venir

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El centro cultural Federico García Lorca de Padul fue el lugar elegido para presentar este viernes por la noche la asociación Di No a las Torres, un colectivo que nace formalmente para dar batalla contra el proyecto que en su día presentó Red Eléctrica Española (REE) y otros como el que tiene el Grupo Villar Mir pensado para el Valle de Lecrín. 

Los asistentes al acto pudieron escuchar las palabras de Eladio Delgado, presidente de la asociación, Rosemary Vargas, vicepresidenta, y de Daniel Arias, vocal. Desde el punto de vista que les da su profesión, ingeniero de telecomunicaciones, filósofa y economista, respectivamente, los tres ofrecieron una imagen muy ajustada a la realidad de lo que ha sido la lucha de este colectivo durante estos tres años y todo lo que está por venir. En el acto también estuvieron presentes alcaldes como el de Padul, Manuel Villena, junto a algunos de sus concejales; el alcalde de El Pinar, Francisco Titos; y el exalcalde de El Valle, Benjamín Ortega.

En 2018 se tuvo conocimiento de que se iba a instalar en Saleres una subestación eléctrica de 14 MW que llevaba aparejada 11 líneas de alta tensión con torres de 80 metros de altura y una base de hasta 250 metros cuadrados. Un hecho que levantó a la sociedad y que hizo que se presentaran más de 4.000 alegaciones en contra del proyecto, lo que tumbó de facto la primera idea que REE tenía pensada para la comarca del Valle de Lecrín. Como asegura Eladio Delgado, «la reacción del Valle no tuvo precedentes, y mientras REE decía que técnicamente su proyecto era necesario». Para hacernos una idea de lo que se decía en el proyecto, la potencia que se pretendía instalar superaba los 6.000 MW, cuando ahora mismo en el Valle hay 339 MW, una cifra muy abultada para la población de esta zona y que en ese tiempo ya hizo sospechar que lo que se quería realmente construir era una zona de paso para dar energía eléctrica a otras zonas. 

Actualmente, aunque el proyecto de REE que se presentó está en suspenso, en el documento para 2021-2026 sigue apareciendo la subestación de Saleres, aunque no se mencionan líneas de transporte. Ante este proyecto, seis de los ochos ayuntamientos del Valle de Lecrín han presentado alegaciones. En este tiempo también ha aparecido otro proyecto para «la instalación de tres parques eólicos de 25 MW cada uno con dos subestaciones asociadas, una línea que va paralela a la que tenía pensada REE, y una subestación a la que llega todo esto que está en Villamena, a 200 metros de la anterior», explica el presidente de la asociación. Según Eladio Delgado, uno de de estos parque está proyectado para la cresta de la montaña que hay entre la ermita del Santo Cristo del Zapato y la Giralda. Como novedad, en este proyecto aparecen contraprestaciones económicas a los ayuntamientos, por lo que desde la asociación asumen que será un poco más difícil que antes poner a todo el mundo de acuerdo. 

Eladio Delgado también quiso dejar claro que la posición de la asociación no es estar en contra de REE o de cualquier empresa, pero que «no se haga a cualquier precio», a la vez que incidió en la importancia de marcar una posición conjunta entre todos los ayuntamientos de la comarca «para definir qué se puede hacer y qué no» en el Valle de Lecrín, ya que «estas empresas negocian con cada ayuntamiento y no no sabe qué están negociando con el otro».  

Por su parte, la vicepresidenta de la asociación, Rosemary Vargas, cargó contra la subestación, «el corazón del problema», dijo, porque con la subestación «siempre será una tentación para todo tipo de proyectos». Además de la crítica a los proyectos, Vargas también anunció la iniciativa que han puesto en marcha con la Universidad de Granada para que el Valle de Lecrín se utilice para realizar planes piloto que revitalicen la comarca. 

La parte económica fue explicada por Daniel Arias, catedrático de la Universidad de Granada, quien explicó cómo puede afectar el paso de las torres a un territorio que él mismo definió como la «Toscana española». Según Arias, es la primera vez que se ha realizado un estudio como el que han llevado a cabo él y dos colegas suyos, ya que se toma como un factor de suma importancia el alto valor medioambiental de la zona y la belleza del paisaje. «En las zonas que no son de alto valor medioambiental la depreciación media de los inmuebles por el paso de las torres es de un 36 por ciento, zonas que no son especialmente bonitas y si nos vamos al mercado inmobiliario encontramos el concepto de cáncerfobia, porque hay estudios en el ámbito de la medicina donde aparecen casos de leucemia y casos de torres de alta tensión, ya el hecho de comprarme una casa y que tengo una torre de alta tensión a 500 metros o más, no me parece una idea tan buena», asegura Arias. El catedrático de la UGR también hizo una comparativa con el mercado europeo, donde las casas que están cerca de torres de alta tensión son vendidas a familias de un nivel de renta muy bajo. 

¿Cuánto dinero perdemos? Es la pregunta que se hizo Daniel Arias junto a sus otros dos colegas. Además del daño inmobiliario, en el estudio se ha tenido en cuenta también el daño a una industria como el turismo rural, por lo que se calcula que cada año la comarca del Valle de Lecrín perdería más de 16.000.000 de euros y perdería 531 puestos de trabajo. Un precio que parece demasiado alto. 

Para el cierre, el acto contó con la actuación de Miguel Borrego, concertino de la Orquesta y Coro de RTVE, que deleitó a los asistentes con su música. 

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