Isaías Padial: “El turismo es una fábrica que tenemos a ralentí y hay que ponerla en valor”

Cuando se habla de turismo en el Valle de Lecrín, todos los caminos conducen a Isaías Padial. Presidente de la Asociación Turismo Valle de Lecrín desde 2012, este durqueño enamorado de toda la comarca asegura que no hay otro sitio en el mundo como este, y lo defiende como haga falta y ante quien sea necesario

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¿Cómo es de importante el turismo para el Valle de Lecrín?

Es el principal recurso, ya que el Valle de Lecrín tiene agricultura, tiene industria pero el turismo, aunque no lo sea ahora, es la que puede ser más importante. Difícilmente la industria va a progresar más, la agricultura puede ser que tampoco, pero el turismo sí. De hecho, yo lo que pienso es que tenemos una fábrica muy grande con el turismo, pero está a una quinta parte del potencial que tiene, porque hay muchas casas que están vacías en el Valle de Lecrín y esas casas se deben llenar. De hecho en nuestra asociación fuimos pioneros en crear un grupo de whatsapp en el que no dejamos que un cliente se nos escape. Cuando un alojamiento está lleno y alguien quiere alojarse lo manda al grupo y así pedimos que se quede en el valle. Porque en la asociación somos amigos, estamos enamorados del valle y queremos que todos se queden aquí. El turismo es una fábrica que tenemos a ralentí y hay que ponerla en valor y en la asociación tratamos de hacer eso, promocionar mucho el valle y a nuestras empresas. 

La asociación de Turismo del Valle de Lecrín es la más activa de España ¿Cómo ha sido el camino para llegar hasta aquí? 

En 2005 se reunieron unos socios y crearon la asociación, y poco a poco se van haciendo cosas. Últimamente hemos renovado la web, tenemos cuentas en redes sociales, organizamos eventos como las jornadas gastronómicas que dedicamos a la comida mozárabe, trofeos de golf, hemos estado con la Mancomunidad, en la Copa del Mundo de Sierra Nevada. Hemos estado en muchos sitios, colaborando, todo lo que sea para promocionar el Valle de Lecrín, allí hemos estado. Hemos hecho un plan estratégico para del que nació la Ruta de Boabdil, una ruta de más de cien kilómetros que une todos los pueblos desde el Suspiro del Moro para conocer mejor toda la comarca. Lo que pretendemos es que la gente venga y la haga como un pequeño Camino de Santiago, por etapas y de esa manera nos conozcan un poquito mejor, un poquito más. 

Si tuvieras que destacar sólo dos cosas del Valle de Lecrín ¿Qué sería? 

Lo fundamental es nuestra gente, nuestra idiosincrasia, nuestra manera de ser, porque la gente aquí es alegre, es abierta, es festiva. Somos trabajadores pero a la vez nos gusta la fiesta. Por otro lado el enclave; es el Valle de la Alegría porque tenemos muchas horas de sol y mucha agua, lo que crea mucho verde, barrancos, verde, regadíos, puentes, crea molinos, recursos antiguos y otros nuevos. 

¿Tiene algo esta zona que no haya en ningún sitio? 

Es muy difícil encontrar en sólo 15 kilómetros, que es la distancia entre Izbor que se encuentra a unos 350 metros sobre el nivel mar y el Pico del Caballo que está a 3.011 metros de altitud, todos los climas que existen en el mundo. Tenemos productos subtropicales, frutos mediterráneos, humedales, zonas secas y de alta montaña. Tenemos de todo a pequeña escala en un espacio muy concreto. Además, la fiesta, el clima, la seguridad que no existe en todos los lugares del mundo y la tranquilidad que hay en España vale mucho. Además, en un sitio maravilloso. 

¿Se puede atraer a más turistas conservando la esencia del Valle de Lecrín? 

Conservarlo es el reto, a nadie nos guste que se masifique una zona, nos gusta el valle como está, y el que venga el triple o cuatro veces más de lo que está viniendo ahora no supondría una alteración. Podemos tener muchos más visitantes, y sobre todo tenemos que irnos a un turismo sostenible y ecológico, dos conceptos clave para conservar la idiosincrasia del lugar. 

En su opinión ¿Cuál es el camino que el turismo tiene que seguir?

Seguir formándonos para mejorar nuestros establecimientos, en la dirección de la ecología sostenible y en la promoción en redes sociales. Conservando lo que tenemos, pero mostrándolo al mundo y respetándolo. Y tenemos mucho. 

¿Cómo ve el futuro para el Valle de Lecrín? ¿Qué es lo que todos tendríamos que hacer para llegar hasta ahí? 

Cada vez lo veo mejor y más positivo, porque con lo que estamos pasando muchos se han dado cuenta de que quieren más privacidad y turismo rural, y tranquilidad, y ecoturismo. Habrá buenas perspectivas siempre y cuando nos sigamos formando y nos promocionemos adecuadamente. O lo que es lo mismo: Trabajo, trabajo y trabajo. 

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