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“Alemania es la cuna de la música clásica y sabía que si venía a apostar fuerte podría hacer realidad mi sueño”

Ángel Luis Martín Iglesias asegura que de niño era el alumno más travieso de todos. Cuesta creerlo, ya que a pesar de su juventud, hoy este nigüeleño de 24 años toca la tuba en la Orquesta de la Policía Estatal de Brandemburgo. Un sueño hecho realidad que comenzó en la Escuela Comarcal de Música y Danza con 8 años, cuando empezó a tocar el bombardino y siguió a los 12 cuando accedió al al Conservatorio Profesional de Música Ángel Barrios, momento en el que se enamoró de la tuba, su compañera de viaje en el oficio de la música que no sabe de fronteras, como asegura el dicho: “un día aquí, otro día allí”

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De Nigüelas a Berlín ¿Cómo se fragua ese salto?
Después de terminar el Grado Superior de Música en el RCSM “Victoria Eugenia” de Granada sentí que debía cerrar una etapa de mi vida y comenzar otra. Entonces decidí preparar el examen de Máster para la Hochschule für Musik “Hanns Eisler” de Berlín y lo superé. Un tiempo antes comencé a concienciarme de que en España vivir de tocar la tuba es en esta época bastante complicado. En Alemania, sin embargo, debido a la fuerte tradición musical hay infinidad de bandas y orquestas que el abanico de oportunidades es más amplio y las posibilidades son mayores.


¿Cual es tu situación ahora mismo en Alemania?
Mi situación en Alemania ha dado un cambio drástico desde el pasado mes de julio cuando gané un puesto de tuba en la Orquesta de la Policía Estatal de Brandemburgo (Landespolizeiorchester Brandenburg). Anteriormente, desde que llegué en 2019, trabajaba cada mañana en una tienda de ropa para poder financiar mi vida y mis estudios, que compaginaba con el máster. No obstante, mi vida musical ha ido creciendo considerablemente y ya he tenido la ocasión de tocar con grandes orquestas como la Konzerthausorchester Berlin y la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, con la que tengo varios conciertos próximamente. A día de hoy, aunque tristemente lejos de casa, he conseguido mi puesto como tubista y vivo completamente de hacer música, como siempre soñé.


Este país es la cuna de la música clásica ¿Qué estás aprendiendo en estos meses que desearías que hubiera en España y concretamente en Granada e incluso en Nigüelas?
En primer lugar quisiera expresar que estoy muy orgulloso de dónde vengo, porque el Deporte y la Cultura en el Valle de Lecrín jamás han carecido de apoyo. Tanto a mí como a todos mis amigos del Valle jamás nos ha faltado de nada en cuanto a actividades y eso ha hecho que tengamos una infancia muy feliz. Por otra parte, la tradición musical en Alemania es muy fuerte, solo basta con nombrar a músicos y compositores como Bach, Beethoven, Strauss, Schumann o Richard Wagner. Esa fuerte tradición se ha ganado un respeto que a día de hoy sigue vigente y es por eso como las óperas y salas de conciertos siguen llenando sus butacas todas las semanas. Lo que más me gusta de Alemania y que me gustaría que se tomara más en serio en España es la disciplina. En Alemania, bajo mi experiencia, hay que mostrar un fuerte interés y mantener una estricta disciplina cada día para obtener resultados. Jamás olvidaré las palabras de mi mayor profesor y referente, el gran tubista y persona David Llácer: “Cuando das, siempre recibes el doble. Siembra y recogerás”.

¿Consideras que Nigüelas y el Valle de Lecrín tienen un buen nivel en materia de educación musical?
Totalmente. Tenemos una de las escuelas de música con más calidad de toda Granada. Y yo, como alumno y más tarde como profesor, doy fe de que la Escuela Comarcal de Música y Danza Valle de Lecrín ofrece una enseñanza de calidad y todos los años alumnos acceden al conservatorio gracias a la buena base musical con la que se les educa. La labor por parte de su directora Lorena y demás profesores es sobresaliente y cada año apuestan fuerte por ofrecer lo mejor a los alumnos.

¿Qué es lo que más echas de menos de Nigüelas y del Valle de Lecrín?
Mi familia y amigos. Cuando decidí dar el paso de venir a Berlín a luchar por mi sueño sabía que tenía que sacrificar ciertas cosas en la vida y estar lejos de mi familia es lo que más me ha costado asimilar. Al comienzo, cuando llegas a otro país es muy difícil porque se viven muchos momentos duros y de mucha soledad, pero con el tiempo conocí gente nueva y hoy día puedo contar con muchas amistades, contacto con grandísimos músicos y una pareja maravillosa que me hacen sentir como en casa.

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