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El caso del club de lectura Historias, amigas y café

Actualmente son nueve mujeres, se reúnen los viernes por la tarde y leen todo tipo de libros, aunque su predilección es la novela policiaca

minutos de lectura

Nos citamos en Cozvíjar, en pleno corazón de la localidad, un lunes por la tarde en el que el otoño comenzaba a reinar y la vida se volvía más oscura… Podría ser el comienzo de una novela policiaca, y también fue como empezó una entrevista a Toñi Benítez y a Águeda López para saber más sobre lo que se cuece en un club de lectura que lleva ya casi diez años reuniéndose una vez al mes. 

El club Historias, amigas y café comenzó a fraguarse en 2012, y a pesar de su denominación, fue un hombre quien les dió la idea de hacer algo parecido. “La idea fue de Miguel, que era director del colegio y nos animó a que formáramos algo parecido”, cuenta Toñi. En el germen también estuvo la ayuda a los hijos, un taller de iniciación a la lectura en el que se contaban cuentos a los niños desde infantil hasta el sexto curso. “En ese tiempo nos veíamos todas las semanas, coincidía que todas eramos lectoras, comentábamos qué estábamos leyendo en ese momento y el director del colegio siempre nos recomendaba algo”, recuerda Toñi Benítez. En aquel 2012 fueron 15 las integrantes del club e incluso llegaron a ser 18. 

Ahora son 9 las mujeres que se reúnen el último viernes de cada mes, con la ilusión de “intercambiar ideas, opiniones, con personas muy distintas, de cualquier ideología, compartir con ellas un mismo texto y ver cómo cada una lo interpreta de una manera”, explica Águeda López. “Al final es el diálogo, lo que compartes con cada persona”, subraya esta lectora empedernida. 

En estos años han pasado cientos de libros por sus manos y seguro que para todos hay un hueco en la memoria. Historias que les han marcado en menor o mayor medida, como el primer texto que leyeron, Las cenizas de Ángela o Ensayo sobre la ceguera, un texto que recomiendan encarecidamente por la gran cantidad de matices y lecturas que podemos encontrar en él, sobre todo en estos tiempos de pandemia. 

Su interés por la lectura también les ha llevado a invitar escritores para indagar más en un determinado libro. Por Cozvíjar han pasado autores como Juan B. Roldán, coautor de El oro de los dioses, o más recientemente Luis Caparrón para intercambiar opiniones sobre su obra Lucía, la romí lorquina. Toñi Beltrán explica como “somos muy curiosas y no nos queríamos quedar sólo en la superficie del libro e intentamos conocer más cómo qué habrá pensado el autor para escribir el texto o cómo se empieza a fraguar un libro”. 

“Experiencias enriquecedoras”, coinciden tanto Águeda como Toñi, que están decididas a cumplir cada viernes de final de mes con su ritual, un paréntesis en el que habitar, donde los problemas se dejan en la puerta y los teléfonos están en silencio, un espacio en el que unas conocidas se hicieron amigas, compartiendo historias y a veces, un café. 

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