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“Un hogar no lo forma un país sino la familia, amigos y la gente que te rodea en la cercanía o en la distancia”

A través de su cuenta de Instagram, Samira Vázquez relata su vida en Corea del Sur desde hace tres años, una ventana abierta a un país en el que se respetan las tradiciones pero que también acoge lo nuevo. Un país de contrastes en el que, según cuenta Samira, combina en un mismo sitio edificios de 40 plantas o más y al lado un palacio real datado del 1.500

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Samira el día de su boda

¿Por qué alguien cambia su residencia a un país tan lejano como Corea del Sur?

Cuando entré a la universidad una amiga me recomendó series y películas coreanas y empecé a verlas por curiosidad. En 2013, decidí el mes de agosto hacer un curso intensivo de coreano en Málaga, en el Centro de Cultura Asiática. Allí conocí a dos amigas con las que decidí ir en 2014 a Seúl a seguir aprendiendo coreano. Vinimos solo tres meses, pero el destino me tenía preparada una sorpresa que cambiaría mi vida: conocí al que hoy es mi marido. Al principio, pensaba que la relación a distancia no funcionaría pero nuestras personalidades encajan a la perfección, nuestras diferencias culturales nos enriquecen aprendiendo el uno del otro y llevamos ya felizmente casados 3 años y los que nos quedan. 

¿Hay mucha incomprensión y desconocimiento en España de países como Corea del Sur?

Quiero pensar que cada vez hay menos incomprensión porque Corea del Sur se está volviendo un país más conocido internacionalmente debido a sus series (k-dramas), a su música (k-pop) y a su cosmética (k-beauty). Cuando vine por primera vez, nadie sabía nada de él, simplemente que está en Asia cerca de China y que posiblemente sería otro país pobre y subdesarrollado. Ya cuando mencionaba que empresas como Samsung, LG, Hyundai o Daewoo son coreanas entonces entendían que tan malo no sería, pero aún así seguía siendo un país muy lejano a España. Al final, me di cuenta que la incomprensión no era cultural sino simplemente por estar lejos de España. 

Lo último que nos ha llegado de este país es la serie de El juego del calamar. ¿Qué opinión te merece esta serie de ficción? 

Como todas las series de ficción tiene sus puntos de ficción y de realidad. Esta serie está criticando y dando a conocer los aspectos más negativos y más positivos de Corea de una forma bastante sangrienta. Muestra la cultura coreana a través de juegos infantiles que se convierten en juegos de vida o muerte. Critica la competitividad, el capitalismo, la relación entre las dos Coreas y la jerarquía social entre otros aspectos, pero a su vez manifiesta el trabajo en equipo, el respeto hacia los mayores y el sacrificio de la sociedad coreana. 

En tu cuenta de Instagram reflejas un mundo con mucho color y con una cultura muy rica ¿Podrías decir que has hecho de Corea del Sur tu hogar?

Sí. Desde el principio Corea del Sur me ha tratado súper bien, es como si siempre hubiese vivido aquí. Puedo decir que me he adaptado completamente a lo bueno y a lo malo y lo he integrado en mi vida y en mi día a día. Hay veces en las que también echo de menos a mi familia y amigos en España que ha sido y seguirá siendo también mi hogar. Para solventar la distancia hice precisamente la cuenta de Instagram y hace unos meses, decidí también crear la cuenta en YouTube. Ellos me dicen que viajan conmigo y que les gusta verme todas las semanas en los vídeos. Después de todo, un hogar no lo forma un país sino la familia, amigos y la gente que te rodea en la cercanía o en la distancia.

¿Qué es lo que más recuerdas de Lecrín?

Además de mi familia, yo diría que la tranquilidad, el buen clima, la gente que te saluda por la calle o en cualquier sitio al que vayas, juntarme con la familia para comer el arroz de los domingos o las migas, la paz que se respira cuando sales a pasear por el pueblo, el paisaje de Lecrín desde lo alto del castillo de Mondújar, las fiestas patronales, las noches de verano sentada en el tranco de la vecina comiendo pipas… No sé, creo que acciones que hacía habitualmente cuando estaba ahí y que me parecían cotidianas y normales. 

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