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Béznar expone el monumento más autóctono de la Semana Santa del Valle de Lecrín

Esta tradición está presente desde la llegada de los cítricos a la comarca, allá por el siglo XVIII

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El Valle de Lecrín guarda miles de tradiciones, y en la localidad de Béznar algunas de esas tradiciones siguen contando con buena salud. Es el caso del monumento que se realiza cada Semana Santa para honrar al Santísimo. Sandra Tapia, junto a cuatro mujeres más, la ayuda de Nicolás Tapia y la siempre buena disposición de el párroco Javier, son los encargados de diseñar y construir el que puede ser el monumento religioso más autóctono que exista, pues este está realizado con naranjas y limones recogidos a pocos metros de la iglesia. Además, después toda la fruta se dona a un comedor social para los más necesitados.

Según Sandra Tapia, tienen que emplear «por lo menos tres días en hacerlo todo, aunque ya tenemos ritmo cogido». Sobre un armazón de madera varios kilos de limones y naranjas se ordenan formando cada año un motivo religioso distinto. Un arduo trabajo para el que tienen que pensar un diseño antes. «Si Don Javier sugiere un motivo lo hacemos de esa manera, y si no se va haciendo algo diferente cada año», explica Sandra Tapia, que teme que esta tradición se pierda con las futuras generaciones.

Un trabajo para el que siempre está dispuesto Nicolás Tapia, gran conocedor de la historia de Béznar y del Valle de Lecrín. Nicolás cuenta como de pequeño él mismo iba por las casas pidiendo «limones, naranjas y cera para el Santísimo», con el fin de que todo el pueblo colaborara en la construcción del monumento. Años en los que también los mosqueteros velaban al Santísimo por la noche. Según Nicolás Tapia, «la tradición está presente desde la llegada de los cítricos a la comarca, allá por el siglo XVIII, tiempo en el que llegaron los limones y luego las naranjas, además de los pomelos».

Así, cada año se puede ver en la iglesia de Béznar, templo con una gran carga histórica, este original monumento, donde también están presentes varios motivos de los mosqueteros, como sus trajes, gorros o mosquetes de escolta. También podemos encontrar el lavatorio de los pies o una copa de vino junto a un trozo de pan. Todo hecho con mimo y cuidando la tradición, la de construir cada año algo efímero pero con un gran peso en la historia.

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