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Las vivencias de Encarna Vallejo Freire en Melegís

Esta excelente mujer nació hace 88 años y a corta edad empezó a ayudar a sus padres en tareas del campo recogiendo aceituna, naranjas y limones

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Encarna Vallejo Freire nació en Melegís el día 25 de abril de 1934. Su padre se llamaba Agustín y su madre Trinidad. Eran 6 hermanos (cuatro ya han fallecido). Encarna contrajo matrimonio con Antonio Sáez y tuvieron cuatro hijos que le han dado cinco nietos y cinco nietas. Encarna aprendió a leer, escribir y hacer cuentas en la escuela para las niñas de Melegís. Encarna trabajó en el campo recogiendo aceituna, naranjas y limones. A corta edad aprendió a cocinar, a lavar a mano, a coser y a planchar. Cuando cumplió 30 años se casó y pudo ir de viaje de novios a Madrid, a la casa de su cuñado. Después viajaron a Córdoba y Sevilla. El viaje de novios duró 13 días. El convite fue en su casa, como se estilaba antes. Los invitados degustaron una gigantesca sartená de choto al ajillo, pestiños, galletas, roscos, etcétera. El vino y el aguardiente de Pinos del Valle no faltaron en el convite. En aquellos tiempos la agricultura era la base de la economía.

El marido de Encarna emigró a Francia para poder prosperar y tuvo un accidente con una máquina alpacadora que lo mantuvo 40 días en el hospital. En la casa de Encarga se degustaban mucho los pucheros, las cazuelas, las migas y sopas, etcétera. Y como no había agua en las casas lavaba la ropa por la noche junto con su cuñada en el lavadero municipal. Lo hacían por la noche porque era cuando el agua estaba más clara y limpia porque no había más gente lavando. También Encarna solía lavar la ropa en la Fuente Grande y hasta en el Río de Restábal si hacía falta. En su casa criaba marranos para el sustento de la casa. También tenía gallinas, unas cabrillas para la leche, gallos, pavos, conejos, etcétera. Cuando se celebraban las fiestas en Restábal y Murchas acudía andando con otras personas para divertirse un poco. Cuando iba a Granada capital con su padre llegaban a Dúrcal andando y desde este lugar cogían el tranvía para llegar a la capital. La madre de Encarna llevaba varios trozos de caña que servían de medidas de los zapatos que iba a comprar. Un bocadillo que hacían antes de partir a Granada era su almuerzo. Luego, cuando regresaban a Dúrcal por la noche tenían que ir andando a Melegís. Legaban las tres de la mañana muy cansados.

Encarna Vallejo Freire ha conocido su pueblo sin vehículos y con las calles de tierra y empedrás. También, ha conocido las gallinas picoteando por las calles y muchas caballerías para la agricultura. En aquellos tiempos el que tenía un campo de naranjos vivía muy bien. Ahora no es así por su bajo precio. Encarna conoció varias tabernas, carpinterías, herradores, varios molinos de aceite y harina y una fábrica de tomate en conserva de la marca ‘La Abeja’. El olmo que existe a pocos metros de la puerta de la parroquia de Melegís lo ha conocido Encarna con el mismo grosor que ahora. Al parecer es milenario. Encarna ha conocido Melegís con su propio ayuntamiento. Ahora Melegís, Restábal y Saleres pertenece al municipio de El Valle, en la comarca de El Valle de Lecrín. Encarna recuerda cuando nevaba mucho en su tierra. Ella es muy católica. También recuerda cuando amenizaban las fiestas de su pueblo las bandas de Dúrcal, Nigüelas y Padul. Los músicos eran alojados en las casas de los mayordomos. Encarna ha conocido cuando las amas de casa acudían a las tahonas para amasar el pan para toda la semana. Con la llegada del verano tocaba la recolección de productos del campo. Encarna es una mujer muy prudente y amable. En Melegís existen varias personas más mayores que ella.

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