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Manuel Hidalgo: «Ahora he vuelto a disfrutar con lo que hago»

El paduleño ya tiene su tercer disco en la calle, El mar de las causas perdidas, un trabajo con más música y alegría que no pierde la esencia de los anteriores y en el que habla de expectativas, de mirarnos a nosotros mismos y de coger lo bueno que nos da el camino. Como siempre, un viaje introspectivo cargado de significado que navega en la pureza, sin artificios

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Tercer disco ya en la calle ¿Cómo se siente?

Terminar algo es hacer físico una idea, así que es reconfortante, pero no es un antes y un después, es una continuación. 

¿Este disco suena distinto a los anteriores?

Sí, totalmente diferente. Aquí hay mucha más música, y en los anteriores había guitarra, voz y si acaso un poco de piano. En este hay violines, percusión, bajo… hay música. Pero sin perder la esencia de lo que hacemos y esto es así por que lo consideramos interesante para que la gente en el disco tuviera algo más, pero sobre todo para divertirnos, para ver donde iban las canciones. 

Las letras siguen siendo intimistas. 

Sí, las letras siguen yendo por el mismo lado. La diferencia está en que este disco lo compuse en unos dos meses y venía dado por un momento de bajón con la música, porque no sabía si estaba en el camino adecuado. Trataba de ser un artista, o de creérmelo, y empezar a hacer las cosas que veía en los demás, y me di cuenta de que estaba perdiendo la alegría. Yo no empecé en esto por hacerme conocido, y entonces surgió la canción de El mar de las causas perdidas, que es la que da título al disco, que hablaba precisamente de cómo las expectativas llegan a frustrarnos, y me di cuenta de que si tenemos una expectativa muy lejana, seguramente va a acabar frustrándonos, y para mi eso es una causa perdida. Está bien que tengamos pequeñas metas, pero la mente es complicada y no podemos perder la alegría. A partir de ahí las demás canciones fueron surgiendo muy rápido, y eso es que estaba en un punto en el que creía que no escribiría más ninguna canción, y ese fue el momento de grabar. 

La canción Cobarde tiene algo que ver con lo que hemos vivido en la pandemia. 

Sí, en cierto modo. Hay personas a las que les vino muy mal que todo se detuviera, estar encerrado en casa… y yo sin embargo ví que era la oportunidad de estar con uno mismo, y de que todo el mundo podría hacer lo mismo. Pero creo que por esa razón hay gente que lo ha pasado muy mal, porque no están acostumbrados a hablar consigo mismos, sino que los sostengan una situación, pero en el hecho de estar ahí, confinado, no te queda otra cosa que mirarte, que escucharte, y de ahí surgió la idea de Cobarde

Empiezas el disco con Amanece ¿Este disco es de alguna forma un nuevo amanecer para ti?

En cierto modo sí, pero es una continuación. Amanece viene a decir que no hay que dejarse llevar por el mal, aunque la situación sea muy dura. No hay que desviarse demasiado, hay que agarrar lo bonito del camino. 

¿Crees que con la pandemia no hemos aprendido nada?

Hemos aprendido pero se nos olvida, porque estamos dentro de nuevo de esta vorágine, este sistema que va a toda velocidad. Ahora otra vez el trabajo, las prisas, que si ahora compro… se nos olvida. Aunque hay mucha gente que ha dado pasos importantes, sobre todo esa gente que ha vendido lo que tenía en las ciudades, se ha ido a vivir al pueblo, al campo, porque una ciudad no está hecha para vivir, una ciudad está hecha para trabajar y para consumir, y el pueblo te salva de eso. 

¿Cómo definiría este disco con pocas palabras?

Sigue siendo poesía, están mis experiencias personales. Podríamos definirlo como certezas personales hechas poesía. 

¿Qué quiere transmitirle al que lo escuche? 

Mi madre dice que le resulta más alegre. Pero este disco ha nacido en un contexto muy diferente al anterior, en el que perdí a un ser querido. Este disco viene a contar por qué no hay que tener demasiadas expectativas, y disfrutar de lo que ya tenemos. Yo escribo mientras vivo, no tengo cientos de canciones en casa. Este disco es más alegre porque también ha surgido en un contexto de sentirme liberado, del arte, de la música, de tener que cumplir con algo, y ahora he vuelto a disfrutar con lo que hago. De hecho, en el momento que me sentí liberado empezaron a surgir las canciones, incluso con las mismas fórmulas en la guitarra, pero lo he disfrutado. 

Ya tiene preparada la gira para el Valle de Lecrín. 

Sí, está el día de la música, aunque el tiempo es muy limitado. Después el concierto de la Casa Grande de Padul que para mi es el concierto del año porque viene mi familia, es mi pueblo, mis amigos de toda la vida. Te digo más, podría hacer giras mundiales pero el concierto del año seguiría siendo el de mi pueblo, en la Casa Grande de Padul. Y la gente de mi pueblo responde muy bien, a lo que hay sumar gente de todo el Valle, lo que me llena de alegría. 

También le podemos escuchar en Spotify. 

Sí, aunque en este canal se va a ir dando poco a poco. En esto he trabajado con Nestior y con Arco, que me han dado unas recomendaciones de cómo hacerlo. Vamos a hacer tres o cuatro estrenos antes de subir el disco entero. 

¿Dónde se puede comprar el CD?

Básicamente donde yo esté, pero también en Padul, en el taller de arte GarabateArt, de Andrea Corpas, que es también la autora de la portada del disco. Un trabajo en el que también ha puesto su esfuerzo Fran Montes, Papo con su estudio de grabación LA MADRE, y la producción de Manuel Iglesias. 

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