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Presentan más de 300 alegaciones contra la instalación de una macrogranja en Albuñuelas

La granja se encuentra en una zona que afectaría también a poblaciones cercanas y que está dentro de la Red Natura 2000 de especial protección

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Cuando hay más voces que nunca criticando la producción de carne de manera desmesurada, llega al Valle de Lecrín, y concretamente a Albuñuelas, un proyecto de instalación de una macrogranja que tendría 6.000 cabezas, concretamente de cerdos. Un proyecto que fue presentado en el Ayuntamiento de Albuñuelas y que fue admitido a trámite, tal y como marca la ley, y para el que se admiten alegaciones hasta el próximo lunes 4 de julio. Hasta hoy, jueves 30 de junio, en el Ayuntamiento albuñuelero se han recibido más de 300 alegaciones contra la instalación de la macrogranja, y el lunes es muy probable que el número de escritos supere los 400 e incluso el medio millar.

Alegaciones contra una granja que se situaría en el paraje Murianas, en la zona de la carretera de la Cabra, en un espacio de alto valor medioambiental, tal y como se explica en algunos de los escritos presentados. El Comarcal de Lecrín ha tenido acceso al proyecto, en el que se detallan todas las características de la macrogranja. Algunos aspectos llaman la atención, como la balsa de purines, que tendría una capacidad máxima de 2.837 metros cúbicos, un espacio con mucha capacidad y «una barbaridad», según un ambientólogo con el que hemos podido hablar. Además, este experto destaca que en el proyecto no se dice nada de la dirección del viento «para ver que no haya afección de olores a población o edificios cercanos», otra cuestión que no es baladí para las poblaciones más cercanas. Además, la primera fase del proyecto contempla que habrá 2.400 cabezas de porcino, cuando a las macrogranjas se les empieza a llamar así a partir de las 2.500 «¿Será que busca eludir ser llamada así?», se pregunta este ambientólogo.

Por su parte desde el Ayuntamiento se están siguiendo los pasos legales para este tipo de proyectos, desde admitir a trámite el proyecto hasta recibir las alegaciones. Cuando se cierre el plazo para los escritos, se revisarán los informes que se han presentado y también se pedirá un informe a la consejería competente de la Junta de Andalucía en materia de urbanismo. Tras ese estudio la administración autonómica dará su opinión sobre el tema y será el Ayuntamiento de Albuñuelas quien decidirá si se aprueba o se deniega el proyecto de actuación.

Entre las alegaciones destaca la presentada por la Asociación Di No a las Torres para el Desarrollo y Protección del Valle de Lecrín. En ella se pide que «se deniegue el proyecto por su impacto medioambiental negativo e incompatibilidad con la normativa sectorial y ambiental al ser Zona Vulnerable por Nitratos, por impacto a Red Natura con un alto valor ecológico y afectación a una población de más de 22.000 habitantes que es la compone la Mancomunidad de Municipios del Valle de Lecrín, así como que se aplique una moratoria de este modelo de producción de ganadería industrial, aplicando otras medidas alternativas de desarrollo rural en la zona del proyecto como las que se vienen ejecutando en el sector del Turismo Rural Ecológico y la Agricultura Agroecológica».

Además, argumenta que «la Confederación Hidrográfica del Sur reconoce que la contaminación por nitratos es un problema extendido por la mayor parte de la cuenca, especialmente en toda la zona centro y sur, en donde se asientan los regadíos más eficientes», y que » el implemento de los purines y debido a la cercanía al río Albuñuelas, tendrá como efecto que los lixiviados terminen en la cuenca del río Albuñuelas llegando a la presa de Béznar. Además, esta asociación recuerda que esta zona «está declarada como Zona Especial de Conservación dentro de la Red Natura 2000 de la Unión Europea».

Así las cosas, parece complicado que el proyecto llegue a buen puerto, aunque aún queda mucho por decidir.

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