La durqueña Cristina Fernández  al frente de un avance científico que puede cambiar la vida de millones de mujeres

Su proyecto estrella es un test no invasivo para diagnosticar endometriosis, una enfermedad que afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil y cuyo diagnóstico suele tardar entre 7 y 10 años

Nació en Dúrcal, estudió en Granada y hoy lidera un equipo científico que está revolucionando el diagnóstico de la endometriosis. Cristina Fernández, bioquímica y cofundadora de la empresa endogene.bio, lidera el desarrollo de un test pionero capaz de detectar esta enfermedad a partir de una muestra de sangre menstrual. Su trabajo representa una nueva esperanza para millones de mujeres que durante años han visto como su dolor era invisibilizado o malinterpretado.

“Siempre me ha interesado entender los mecanismos moleculares detrás de las enfermedades”, explica Cristina. Tras estudiar Bioquímica en la Universidad de Granada, realizó un máster en Biomedicina Molecular en Madrid y una estancia en Alemania, donde trabajó en investigación sobre cáncer. Más tarde se trasladó a París, donde completó su doctorado y postdoctorado en el prestigioso Institut Pasteur. Allí se especializó en el estudio de enfermedades raras del envejecimiento y en el uso de herramientas moleculares como la metilación del ADN.

Hoy, su carrera da un paso más allá. “Decidí pasar de la investigación básica a la empresa porque quería aplicar lo aprendido en un contexto con impacto clínico”, cuenta. Así nació endogene.bio, una compañía que desarrolla tests diagnósticos innovadores en la salud de la mujer basados en la biología molecular. Su proyecto estrella es un test no invasivo para diagnosticar endometriosis, una enfermedad que afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil y cuyo diagnóstico suele tardar entre 7 y 10 años.

El test se basa en analizar las células del endometrio presentes en la sangre menstrual. “Las recogemos con una copa menstrual y estudiamos su ADN, centrándonos en las marcas epigenéticas que regulan la expresión de los genes”, explica. Estas señales permiten distinguir los patrones característicos de la endometriosis sin necesidad de realizar una cirugía. “Queremos acortar los años de espera a unas pocas semanas”, resume Cristina.

En colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona y el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, el equipo ya ha completado un primer estudio clínico con resultados muy prometedores. “Observamos que la metilación del ADN permite distinguir con precisión entre mujeres con y sin endometriosis. Además, estamos descubriendo señales que nos ayudarán a estratificar a las pacientes y personalizar los tratamientos.”

Cristina destaca el papel fundamental de las pacientes y asociaciones como ADAEC: “Han sido ellas quienes, con su esfuerzo y visibilidad, han impulsado que la endometriosis sea reconocida como una prioridad sanitaria. Sin su trabajo, no estaríamos aquí.” Su mensaje es optimista: “Estamos avanzando, y si seguimos invirtiendo en ciencia, podremos ofrecer a las pacientes las soluciones que se merecen.”

Un diagnóstico temprano, añade, puede cambiar radicalmente la vida de las mujeres afectadas. “Permite tratar antes el dolor, evitar cirugías complejas y mejorar la respuesta a los tratamientos. Pero sobre todo, significa poder dar una respuesta clara al origen de su sufrimiento.”

A pesar de su brillante trayectoria internacional, Cristina no olvida sus raíces. “Crecí en un entorno pequeño, y eso me enseñó a ser resolutiva, a adaptarme y a trabajar en equipo. En ciencia, los recursos son limitados y los experimentos no siempre salen bien, así que aprender a buscar soluciones con lo que tienes es fundamental.”

A los jóvenes del Valle que sueñan con dedicarse a la ciencia, Cristina les anima con realismo y pasión: “Es una carrera preciosa, pero exigente. Hace falta paciencia, curiosidad y tolerancia a la frustración. Pero también es muy gratificante: lo que haces puede mejorar vidas. Y hay muchos caminos posibles dentro de la ciencia, desde el laboratorio hasta la empresa o la gestión de proyectos. Lo importante es seguir aprendiendo y encontrar tu sitio.”

Cristina Fernández, una durqueña que lleva el nombre de su tierra a los laboratorios del mundo, recordándonos que la ciencia también se construye con raíces, constancia y propósito.