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Restábal se prepara para celebrar sus fiestas en honor a San Cristóbal y la Virgen del Rosario el 25 y 26 de diciembre

La mayoría de los vecinos de la localidad tienen por costumbre, desde hace muchísimos años jugar a las charpas de cobre

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Vista de Restábal y Melegís desde la Ermita del Cerro. E. C.
Vista de Restábal y Melegís desde la Ermita del Cerro. E. C.

Restábal se prepara para celebrar sus fiestas de invierno en honor a San Cristóbal y la Virgen del Rosario el 25 y 26 de este mes de diciembre. El Ayuntamiento corre con los gastos de la carpa y del tradicional desayuno campero a base de huevos fritos con ajos y espichás. También al medio día habrá barbacoa. Además, tendrán lugar, entre otras cosas, misas, procesión y música en vivo. Los mayordomos se encargan de organizar las fiestas. Restábal, Melegís y Saleres forman el municipio de El Valle, en la comarca del Valle de Lecrín. Su alcaldesa, Sandra García, es la primera mujer edil de este municipio y de su pueblo de Saleres. Ella tiene 35 abriles y se encuentra en estado de buena esperanza. 

La mayoría de los vecinos de Restabal y personas de otros lugares de la provincia de Granada tienen por costumbre desde hace muchísimos años jugar a las charpas de cobre de los años de María Castaña para distraerse e intentar ganar algún dinero cuando se celebran las fiestas en honor a San Cristóbal y la Virgen del Rosario.  Restábal es uno de los pueblos más bellos y con más escudos nobiliarios de la comarca del Valle de Lecrín.

Recuerdan algunos mayores de Restábal cuando acudían los músicos andando a las sus fiestas. “Unas veces se contrataba la banda de Dúrcal y otras a la de Nigüelas. Los instrumentos los traían a lomos de dos borriquillos. Dos mujeres, Victoria y Francisca, montaban los puestecillos de dulces. Se realizaba el Rosario de la Aurora y se cantaba la Salve. La gente se juntaba por parejas en cualquier parte para jugar a la brisca. Se apostaban un vaso de vino o una copa de anís que costaba varias perras gordas. Otras personas jugaban a las charpas con monedas antiguas de cobre que las echaban y siguen echándolas al aire para jugar e intentar ganar”, rememoran.

Antaño, la mayoría de las mujeres confeccionaban a sus hijos un trajecito para las fiestas. Algunos y algunas estrenaban también otras prendas y zapatos. Por aquellos tiempos la mayoría de la gente solía ir andando por trochas y caminos hasta Dúrcal para montarse allí en el tranvía y poder mercar algunas cosas en Granada capital. Otras personas no trasponían tan lejos y lo que precisaban lo compraban en Talará o Dúrcal.

También Restábal festeja a Santa Ana Y A San Juan. Algunas de sus casas señoriales poseen escudos y datan de los siglos XVIII y XIX.  El pueblo de Restábal está situado en la confluencia de los ríos Saleres y Dúrcal. La mayoría de sus habitantes se dedican a labores del campo. Antiguamente la agricultura daba más beneficios que ahora.

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