María «La Panera» se ganó el corazón de Cozvíjar

El pasado viernes 26 de junio, la Casa de la Cultura de Cozvíjar volvió a llenarse de libros, lectores y buena conversación con la visita del escritor Antonio Funes Delgado, que vino a compartir con nosotros los entresijos de su novela La mujer del capitán

El pasado viernes 26 de junio, la Casa de la Cultura de Cozvíjar volvió a llenarse de libros, lectores y buena conversación con la visita del escritor Antonio Funes Delgado, que vino a compartir con nosotros los entresijos de su novela La mujer del capitán.

Y hay que decirlo desde el principio: Antonio tenía un reto complicado. Venía a enfrentarse a un grupo de lectoras que no perdona una trama floja, un personaje mal construido o un final que deje más dudas que un examen de matemáticas. Pero puede marcharse tranquilo: pasó la prueba… ¡con nota!

La novela nos lleva desde los años anteriores a la Guerra Civil hasta casi finales de los noventa, recordándonos que la libertad de las mujeres no llegó precisamente por mensajería urgente. A través de María, conocida como «La Panera», descubrimos la historia de una mujer valiente, de esas que no se resignan a aceptar que otros decidan por ellas cómo vivir su propia vida.

Y aquí vino una de las grandes sorpresas de la tarde. Más de una comentó: “¡Pero qué bien se ha metido este hombre en la cabeza de una mujer!”. Antonio consiguió que olvidáramos quién sostenía la pluma para escuchar únicamente la voz de María, un personaje que terminó conquistándonos a todas.

También hablamos de su forma de escribir. Una prosa delicada, casi poética, que convierte algunos pasajes en pequeños regalos para el lector. El principio y el final recibieron una lluvia de elogios por la forma tan hermosa en que el autor enlaza el nacimiento y la muerte, recordándonos que la vida es un círculo… aunque a veces tenga más curvas de las que nos gustaría.

Eso sí, como en todo buen club de lectura, no podía faltar el pequeño debate. Hubo bastante consenso en que el auténtico título de la novela bien podría haber sido María «La Panera», porque, seamos sinceros, es ella quien se adueña de la historia y también de nuestro cariño.

Antonio respondió a todas nuestras preguntas con cercanía, sentido del humor y mucha generosidad, demostrando que detrás de un buen escritor suele haber también un magnífico conversador.

Y como las buenas costumbres no deben perderse, la tarde terminó alrededor de un refrigerio ofrecido, como siempre, por el Ayuntamiento de Villamena. Porque debatir sobre literatura abre la mente… pero unas tapas ayudan bastante a cerrar la jornada con una sonrisa.

Nos despedimos con un libro firmado, unas cuantas reflexiones dando vueltas en la cabeza y una conclusión compartida: hay novelas que se leen y novelas que, además, se quedan a vivir un tiempo con nosotros. La mujer del capitán pertenece, sin duda, a este segundo grupo.