EL GEMBLOUX DE LOS FLAMENCOS. Mi Mundial desde el Barribáo
Nuestro Rayo ahora contra Bélgica en Cuartos era Lamín. Yamal no tuvo su noche. Lejos de su nivel, ni marcó ni asistió, pero estuvo rápido como un rayo y volvió a ser MBP joven. Merecido, creo
Fue el 15 de enero de 1578 cuando nuestros Tercios de Flandes, comandados por Juan de Austria y Alejandro Farnesio, apodado El Rayo de la Guerra, derrotaron a los rebeldes de Flandes en Gembloux en menos de dos horas. Justo lo que dura un partido de fútbol con prórroga. Ya habían hecho lo propio en el Sitio de Amberes, nos lo cuentan las aventuras del Capitán Alatriste. Nuestro Rayo ahora contra Bélgica en Cuartos era Lamín. Yamal no tuvo su noche. Lejos de su nivel, ni marcó ni asistió, pero estuvo rápido como un rayo y volvió a ser MBP joven. Merecido, creo. Avisó ya en el minuto 20, volvió a avisar en el 33 y articuló la electrizante jugada del primer gol: Porro, Lamín, Olmo, Fabián y gol. Sencillo y rápido.
Los dominios de Thibaut
Fue Thibaut Courtois quien salvó a su equipo en la primera media hora. En sus dominios nunca se pone el sol, bien lo saben los madridistas. Vuela alto y para si hace falta con la cara como hacían Pepe y Juanito en el C. Balonmano Dúrcal. Es elegante y educado, un lujo para el futbol, en estos tiempos. Pero nada comparable a nuestro Unai Simón, que sale de este partido con 650 minutos sin encajar, marca histórica de imbatibilidad en los Mundiales. Un récord que ni el de Bob Beamon. Y mira que aquí, en Dúrcal, sabemos de buenos porteros un rato: Morillas, Padial, Antoñito, Ismael, Roberto….
El Huerto Chusco
Tras el empate el partido se atasca. “Hay que insistir”, dicen los comentaristas de la tele, como si los oyeran los jugadores. Pero los nuestros no definen bien. Quieren entrar hasta la cocina, como los del Barribáo contra los Morenos, en el Huerto Chusco cuando niños, entre una maraña de piernas y árboles. Jugadas individuales, esperando un gol a la remanguillé, a lo Julio Salinas. Mientras, Bélgica rentabiliza en futbolistas su época colonial: Tielemans, Lukebakio, Ngoy…. Pero su mejor diamante hoy es Lukaku, el congolés de Kinshasa apodado Búfalo y admirado de Patient Izuba.
En la grada, Bardem y Penélope no se pierden un partido, mezclados entre los 70.000 espectadores que abarrotan el campo. Esta vez las dos aficiones van de rojo, así que cuando nuestra Roja toca área, los rojos aplauden y los rojos chillan. Todo a la vez y en la misma jugada. Destaca por su ardor combativo el pequeño Keyne, hermano de Lamín, con su camiseta de España y que a sus tres años enamora a España.
El Mundial habla durqueño
Merino volvió a jugar y volvió a marcar. El otro -golazo- fue obra del andaluz Fabián, el de Los Palacios. Lo entrevistan en la 1 y por primera vez nos parece oír hablar durqueño en la tele. “Un dialecto del durqueño!”, diría Serafín, con su sonrisa socarrona. “Zon cenzacione, etamos en cemifinales… Ezte quipo no ce rinde”.
Ahora nos espera Francia, la mejor selección del mundo de los últimos años y la que va a ganar este Mundial. Lo dice Villegas, que de fútbol sabe un rato y que verá la semifinal con el corazón partío. Como más de un durqueño, hijo también de la emigración. Al menos ellos van con ventaja: gane quien gane lo podrán celebrar. Por cierto, se me olvidaba, después de Gembloux vino Rocrois, donde el ejército francés destrozó nuestros Tercios, y empezó el declive del Imperio de los Austria. ¿Tendremos el martes nuestro Rocroi?
