Chite recupera la memoria de El Valle de Lecrín gracias a ‘Ajuar’

La iniciativa se desarrollará los días 23 y 24 de julio dentro de la décima edición de la Residencia Artística José Guerrero y reunirá a bordadoras de la comarca para recuperar y documentar técnicas textiles tradicionales

Los hilos, las puntadas y los dibujos que durante generaciones han formado parte de los hogares del Valle de Lecrín volverán a encontrarse los próximos días 23 y 24 de julio en Chite. La localidad acogerá ‘Ajuar. El arte del bordado en El Valle de Lecrín’, un proyecto de investigación artística que pretende rescatar la memoria vinculada al bordado, la costura, los calados y otras técnicas textiles tradicionales de la comarca.

La propuesta se enmarca en la décima edición de la Residencia Artística José Guerrero y está coordinada por Pilar Manuela Soto Solier y Raúl Molino Gutiérrez, investigadores de la Universidad de Granada. El proyecto cuenta también con la colaboración especial de Encarnita Berrio, reconocida con el Premio Andaluz a la Obra Singular de Artesanía en los VI Premios de Artesanía de Andalucía, y con la participación de las asociaciones de mujeres del Valle de Lecrín.

Más allá de su belleza ornamental, los bordados que se conservan en muchas viviendas de la comarca son el reflejo de una forma de vida, de unos conocimientos transmitidos de madres a hijas y de muchas horas de trabajo compartidas alrededor de una mesa. Manteles, sábanas, pañuelos, colchas, prendas y piezas destinadas a formar parte del ajuar familiar guardan historias personales y colectivas que esta iniciativa quiere recuperar antes de que caigan en el olvido.

“El bordado no es únicamente una técnica artesanal. En cada pieza encontramos recuerdos familiares, aprendizajes compartidos y una parte de la identidad cultural del Valle de Lecrín. Queremos escuchar a las mujeres que han conservado estos conocimientos y construir con ellas un archivo vivo de nuestra memoria textil”, señala Raúl Molino Gutiérrez, investigador y codirector del proyecto.

Encuentros abiertos a las bordadoras de la comarca

Durante las jornadas se celebrarán encuentros y talleres con bordadoras y personas conocedoras de estas labores tradicionales. Las actividades tendrán lugar de 19:00 a 21:00 horas y permitirán recopilar testimonios, observar piezas antiguas y documentar procedimientos que han formado parte del patrimonio doméstico y artesanal de los pueblos del valle.

La organización anima especialmente a participar a los vecinos y vecinas que conserven conocimientos relacionados con el bordado, la costura, los calados o cualquier otra técnica textil tradicional. También resultará de gran interés la aportación de fotografías, patrones, utensilios, tejidos, prendas o piezas heredadas que ayuden a reconstruir la historia de estas prácticas en la comarca.

La experiencia y la memoria de las personas participantes serán fundamentales para una investigación planteada como un proceso colectivo. No se trata solamente de estudiar los objetos terminados, sino también los gestos, las palabras, las herramientas y las historias que rodeaban su elaboración.

Como cierre de la iniciativa, se organizará una exposición con los resultados de la investigación y las obras desarrolladas durante los talleres, dando visibilidad tanto a las técnicas recuperadas como a las personas que han contribuido a mantenerlas vivas.

Arte, artesanía e identidad comarcal

‘Ajuar’ parte de la riqueza del patrimonio cultural y artesanal del Valle de Lecrín para establecer un diálogo entre la creación contemporánea y los saberes tradicionales. El proyecto busca fortalecer los vínculos entre el arte, la artesanía, la memoria y la identidad de una comarca en la que las labores textiles han ocupado históricamente un lugar destacado en la vida cotidiana.

La celebración de esta actividad refleja también el compromiso del Ayuntamiento de Lecrín con la conservación, difusión y promoción del patrimonio cultural local. La recuperación de estos conocimientos permite reconocer el trabajo desarrollado durante décadas por numerosas mujeres, muchas veces dentro del ámbito doméstico y sin la consideración artística que merecía.

Durante dos tardes, Chite se convertirá así en un espacio de encuentro entre generaciones. Una oportunidad para sentarse de nuevo alrededor de los hilos, compartir recuerdos y demostrar que una puntada aparentemente sencilla puede contener toda la memoria de un pueblo.