Esther Garví y Ray Ramos suben al podio en La Desértica 2026 marcada por la lluvia y la crecida de las ramblas
La corredora lecrinense logra el segundo puesto en Máster 50 y el ciclista durqueño termina 13.º de la general y tercero de su categoría en una edición en la que las adversas condiciones meteorológicas obligaron a cortar la carrera
La dureza de La Desértica 2026 quedó patente en una edición marcada por las inclemencias meteorológicas, que obligaron a la organización a interrumpir la prueba en plena marcha. La intensa lluvia y la crecida de las ramblas complicaron el recorrido y pusieron a prueba a los participantes, hasta el punto de que fue necesario cortar la carrera por motivos de seguridad.
En este exigente escenario, la corredora lecrinense Esther Garví consiguió el segundo puesto de su categoría, Máster 50, firmando una destacada actuación en una jornada especialmente complicada para los deportistas. La prueba, organizada por La Legión, había tomado la salida de forma escalonada durante la mañana del sábado 17 de octubre desde la avenida Federico García Lorca de Almería, en sus distintas modalidades.
Sin embargo, las condiciones meteorológicas terminaron condicionando el desarrollo de la competición. La lluvia provocó la crecida de las ramblas y obligó a detener la carrera, poniendo de manifiesto la dificultad de una prueba en la que la resistencia física debe ir acompañada de una gran capacidad de adaptación ante las adversidades.


Por su parte, el ciclista durqueño Ray Ramos también tuvo que afrontar una jornada especialmente dura sobre la bicicleta. A pesar de los problemas físicos y de las dificultades que encontró durante el recorrido, logró finalizar con un meritorio 13.º puesto en la clasificación general y el tercer puesto de su categoría.

El propio corredor ha reconocido que hacía tiempo que no lo pasaba tan mal sobre la bicicleta. Desde los primeros kilómetros, cuando rodaba en el grupo de cabeza, comenzó a notar que algo no iba bien. Alrededor del kilómetro 47 se descolgó del grupo debido a los primeros amagos de calambres.
Tras unos quince o veinte minutos consiguió recuperarse parcialmente, encontrar su ritmo y adelantar a tres corredores. Sin embargo, alrededor del kilómetro 75 volvieron los problemas en las piernas, obligándolo a reducir la velocidad y a dosificar sus fuerzas.
El dolor llegó a hacerle plantearse el abandono, pero el ciclista durqueño decidió continuar y luchar hasta el final. Con mucho sacrificio, consiguió alcanzar la meta y completar una actuación que adquiere especial valor por las dificultades físicas que tuvo que superar.
Al término de la prueba, Ramos quiso agradecer el apoyo recibido durante el recorrido por parte de todas las personas que lo animaron, un aliento que contribuyó a mantener la motivación en los momentos más complicados.

