“Las clases de Muay Thai son un lugar donde disfrutar, un espacio donde sentirse seguro y ser uno mismo”
Manuel, instructor de Muay Thai en Sala Norte 47 de Dúrcal, ha convertido esta disciplina no solo en una práctica deportiva, sino también en una herramienta de crecimiento personal, convivencia y acompañamiento
FOTO. María del Hoyo
¿Quién es Manuel y cómo llega el Muay Thai a tu vida?
Pues Manuel es un chico con muchas inquietudes, un poco impulsivo y bastante sensible, al cual le llega este deporte hace alrededor de 12 años y vino para quedarse parece ser.
¿Qué fue lo que te enganchó de esta disciplina?
El vínculo que se creó, más que un deporte para mí fue una vía de escape, un refugio, un lugar donde crecer, reír mucho, aprender, ejercitarme, desfogar, frustrarme y levantarme…podría enumerar cientos de cosas que trajo a mi vida y aun así se quedaría corto para describir lo que me enganchó.
¿En qué momento decidiste que querías dedicarte también a enseñar?
Pues siempre hubo un interés desde los comienzos, era muy persistente con mi entrenador Carlos Barbera respecto a querer aprender a poner paos, que es una herramienta básica en nuestro entrenamiento, son como las manoplas al boxeo. Desde muy pronto sentía un interés en ayudar, en mejorar la técnica del compañero, en aprender detalles, en buscar esa forma de crecer yo como peleador y de volcarme en el compañero para conseguir lo mismo.
Has tenido la oportunidad de trabajar también en centros de menores, ¿cómo fue para ti entrar en ese entorno y trabajar con chicos y chicas que han vivido situaciones complejas? Muy duro a nivel emocional, ha sido una década muy intensa, fueron años de muchas risas, muchas lágrimas y muchos golpes contra un muro, siempre con una sonrisa y complicándome la cabeza para dar siempre lo mejor de mí, enfrentándome a la institución o a esos compañeros que solo querían “echar el turno e irse” .
¿Qué puede aportar una disciplina como el Muay Thai a un menor que atraviesa una situación difícil de acoso?
Todo, considero que el deporte o las artes marciales deberían ser los cimientos de cualquier menor, en esta etapa tan complicada, con el acompañamiento de un profesional, de una disciplina, de un grupo social sano, de una rutina, considero que debería tener mayor presencia en la vida de los menores y de los adultos, ya que todos necesitamos rutina, pautas, diversión, ejercicio, disciplina…
En tus clases en Sala Norte 47 personas de diferentes edades comparten entrenamientos, ¿Qué ocurre cuando entrenan juntos personas de edades tan diferentes?
Considero que creamos un ecosistema maravilloso, cuando el adulto debe ponerse a la altura del niño, suceden cosas tanto en la mente del adulto como en la del niño, volvemos un poco a poner los pies en la tierra, cuidamos la intensidad del trabajo, aflojamos un poco el ritmo, nos esforzamos en enseñarle, creo que es algo imprescindible en mis clases, uno de los mantras más repetidos es: “Los mayores con los peques y los veteranos con los nuevos”. Los tengo fritos con ese mantra, pero creo que es el pilar de un clima en armonía.
¿Qué intentas transmitir a tus alumnos además de la técnica?
Un lugar donde disfrutar, un espacio donde sentirse seguros y ser ellos mismos, un refugio al que acudir si lo necesitan, un sitio donde divertirse, y por supuesto a los que nos gusta pelear, pues un lugar donde pelear en familia, sin egos, sin recelos, solo deporte.
Si alguien está pensando en empezar, pero cree que “esto no es para él/ella”, ¿qué le dirías? En nuestro club tenemos muchos perfiles, desde quien viene a hacer ejercicio, quien viene a aprender a defenderse, quienes quieren ser competidores…, tenemos un abanico para todo el mundo, sobre todo lo más importante, aquí nadie se va a llevar golpes de gratis, considero que para llegar a recibir o dar golpes a un ritmo más serio, tienes que pasar muchos filtros en mi escuela, aquí no jugamos con eso, le damos al deporte el respeto que se merece y no permitimos que se convierta en un patio de colegio.
Mirando atrás, ¿qué te ha enseñado el Muay Thai sobre ti mismo?
Me ha enseñado mucho, pero creo que lo más importante es que me ha acompañado, en los peores momentos donde me tendió la mano sin darme cuenta y en los mejores que sigue estando ahí, ese es quizás uno de los principales motivos por los que doy clase, nunca se sabe cuándo alguien puede necesitar esa mano, esa sonrisa o darnos un par de cates y salir por la puerta riéndonos.
Si tuvieras que resumir en una sola frase qué te ha enseñado el Muay Thai sobre la vida, ¿cuál sería?
Todo pasa y todo llega, es una frase que me repite mucho mi madre, y que me viene como anillo al dedo para aplicarlo en el muay thai, “todo llega”.





