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“No hay que estar mucho tiempo en el cargo, pero al menos necesito cuatro años más para finalizar el proyecto político que tenemos”

Ponerse en el lugar de Julio Prieto no es tarea fácil. Sobre sus hombros recayó en 2019 la tarea de salvar a un ayuntamiento en una situación económica insoportable, una decisión personal que nació de un compromiso innato en él. Ahora, a sus 32 años lucha para que Dúrcal brille como la capital del Valle de Lecrín mientras estrena paternidad, con multitud de proyectos bajo el brazo y unas ganas enormes de conseguirlos

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¿Qué significa para usted ser alcalde de un pueblo como Dúrcal?

Supone una responsabilidad y un reto, porque en las circunstancias en las que se encuentra el Ayuntamiento por el endeudamiento que tiene, más las acciones extraordinarias por el tema de la pandemia… pues es un reto, pero es muy gratificante, porque cuando hay tantas necesidades, es gratificante ver cómo se van consiguiendo objetivos y también es un motivo de orgullo ir mejorando cada día. 

Imaginamos que quiere seguir siendo alcalde por lo menos otros cuatro años más

Sí, pero pienso que en la política al menos en el mismo cargo no hay que estar mucho tiempo. Creo que un proyecto de ocho años, a lo sumo doce, va bien. También es verdad que el que se buen político, puede trascender a otras instituciones y es estupendo, pero creo que todo aquel que esté en una institución superior tendría que haber pasado por la política municipal. También es verdad que hemos tenido un año de retraso por la pandemia, y hay muchos proyectos que tenemos ya trabajados, pero estamos a la espera de financiación, a la espera de algún trámite… entonces mínimo necesito cuatro años más para finalizar el proyecto político que tenemos. 

¿Qué es lo mejor y lo peor de ser alcalde? 

El sentimiento de gratificación por conseguir algo para el pueblo, una mejora importante, conseguir que un proyecto se ejecute… es lo más bonito. Lo peor, los problemas derivados de la deuda y de todo lo que eso conlleva, porque no es lo mismo estar en un ayuntamiento con una economía saneada que en un ayuntamiento con deudas. 

Usted es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos ¿Por qué dedicarse a la política? 

Siempre me ha gustado mucho la política. De hecho desde los 20 años he estado vinculado a la política municipal y creía que podía aportar cosas. También es verdad que mi ingeniería está muy vinculada con lo público en temas como urbanismo, infraestructuras, transporte, medio ambiente… Y al final pensé que ese conocimiento podía utilizarlo para cambiar algo, además de mi deseo de involucrarme en la vida política de mi municipio. 

¿Qué retos tiene Dúrcal ahora mismo? 

En primer lugar, hay un reto económico que siempre hay que ponerlo en primer plano porque sin una economía saneada no hacemos nada. Pero ya se ve el final, este año hemos acabado de pagar otro préstamo de los nueve que tenía el Ayuntamiento, en 2023 finalizan otros cuatro… por lo que la carga financiera del Ayuntamiento va a disminuir muchísimo, la póliza de crédito se está reduciendo bastante, estamos recibiendo más ingresos estatales, por lo que en 2023 vamos a tener una economía bastante saneada. A partir de ahí pues vamos a empezar a tener capacidad para otros retos. Pero eso sí, antes de embarcarnos en algo nuevo vamos a acabar lo que está empezado y esa fue una de las premisas con las que llegué. Y me da igual que alcalde lo hiciera en su día, si es bueno para el pueblo y está iniciado hay que finalizarlo, por ejemplo, el mercado de abastos, la escuela taller, el centro de día, el pabellón al que le vamos a poner un campo de fútbol, la radio municipal, la biblioteca… vamos a hacer inversiones para mejorar lo que tenemos, porque no podemos tener servicios nuevos con las carencias que hay. 

¿Qué proyectos hay ahora mismo en marcha? 

Estamos haciendo un gran esfuerzo en mejora de espacios públicos como el pabellón, la biblioteca, la radio, los colegios, aunque tengamos competencias solo de mantenimiento, pero ya hicimos un comedor en el colegio de La Cruz que es algo que llevaba pidiéndose años. También tenemos proyectos más grandes como la iluminación del Puente de Piedra y el Puente de Lata o el impulso del turismo deportivo con el Bungee Jumping en este último puente. 

¿Y la piscina? 

Se hizo un estudio de viabilidad en 2019, encargado por el anterior equipo de gobierno, justo antes de la irrupción de la pandemia, y en ese estudio se dice que la piscina no es viable de ninguna manera, ni gestionada por el Ayuntamiento ni gestionada por ninguna otra entidad pública, ni siquiera para una empresa privada. Primero por la inversión que hay que hacer, y segundo por los costes de mantenimiento que conlleva. Es verdad que hay quien pide que se abra aunque haya pérdidas pero estamos hablando de lo mismo, estaríamos abriendo un agujero en una administración que acaba perjudicando a otros servicios en el día a día de la administración. Creo que por encima de todo tiene que estar la responsabilidad de que lo que tengamos que sea público sea eficiente. El segundo paso es pedir un informe técnico valorando cuánto costaría readaptar el espacio, haciendo un forjado en la parte de la piscina, con el fin de utilizar este espacio para otras cosas, por ejemplo para construir un gimnasio para el colegio pero también para mayores. Pero lo que no hay que ser es ser irresponsables, toda infraestructura debe tener una planificación previa y tiene que haber un estudio de demanda, de costes, de ingresos y de viabilidad. 

¿Qué cree que necesita el Valle de Lecrín para ser una comarca más próspera? 

Creo que algo que todos los alcaldes tenemos en mente es la comunicación entre todos los municipios, eso es algo fundamental. Si queremos que alguien vaya desde Dúrcal a Albuñuelas por ejemplo, tiene que haber un vehículo para estas personas. Además, hay mucha gente que viene de otros pueblos a comprar a Padul y Dúrcal y si tuvieran disponible un transporte pues por ejemplo la gente mayor no tendría que depender de nadie. Otra cuestión es el turismo sostenible, la gestión del agua… y tenemos que hacer esfuerzos como comarca porque podemos optar a un tipo de proyectos que signifiquen una mejora para toda la zona. Y trabajar en la marca y en la identidad del Valle de Lecrín, porque cada pueblo ha hecho la guerra por su propia cuenta, algo que ya está haciendo la asociación de turismo del Valle de Lecrín, que me consta que lo pelea, pero las demás instituciones nos lo tenemos que creer, independientemente de quién esté gobernando en cada pueblo, ver qué temas comunes tenemos y hacer un plan integral turístico ver qué podemos ofrecer. Es fundamental que cada pueblo haga sus deberes pero hay que aunar todo y venderlo como el Valle de Lecrín. 

¿Ha desaparecido la amenaza de las torres de alta tensión? 

Se ha disipado el proyecto pero no del todo. Que haya una subestación en Saleres dice mucho, porque es un sumidero de energía, y si se queda la subestación esto va a dar pie a que haya muchos proyectos de energías renovables, que no son malas, pero deben de estar planificadas. El problema de las instalaciones es que tienen que evacuar, y si esa energía excede de lo que aquí consumimos se la tienen que llevar a algún lado y para eso hacen falta torres y líneas, por lo que si se queda la subestación quién nos asegura que en unos años o vuelva a aparecer en la planificación estratégica otras líneas. Creo que la lucha que se ha hecho ha sido fuerte e importante, por lo que felicito a todos aquellos que lucharon por parar estos proyectos. Hay que estar expectantes y vigilantes porque la subestación son los cimientos de futuras infraestructuras que evacuen aquí. 

En primer plano 

¿Cómo ve la paternidad, cree que va ser más dura que la Alcaldía? 

(Risas) Bueno, hasta ahora bien, porque ahora mismo estamos con el embarazo, pero creo que la Alcaldía es más dura porque tiene bastantes frentes abiertos. Y la paternidad es una decisión personal, que se quiere, el embarazo es una experiencia muy bonita, y la paternidad estoy seguro de que también lo va a ser. 

Su lugar favorito de Dúrcal. 

Hay muchos, pero el que más me gusta es el río, desde que empieza en Los Bolos hasta que acabe en los baños. 

Usted manda en el Ayuntamiento ¿Pero quién manda en su casa? 

(Risas) Mandar no mandamos, nos organizamos entre los dos, porque ambos trabajamos y nos organizamos para hacer las cosas de la casa los dos y decidimos siempre a medias, con corresponsabilidad. 

¿Cocina en casa? 

Sí, y me gusta mucho. 

¿Cual es su plato favorito y el que le sale mejor? 

El salmorejo, me chifla. Y el que me sale mejor… la sopa, pero hago de todo. 

¿Es capaz de citar tres canciones de Rocío Dúrcal? 

Me gustas mucho, Amor eterno y La gata bajo la lluvia.

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