LA VENGANZA DE LA NOCHE DE KRANKL. Mi Mundial desde el Barribáo
La victoria nos coloca en otra fase. Hace 16 años ya que no superábamos la primera eliminatoria en un Mundial. Ahora soñamos con repetir la hazaña de 2010 en Johannesburgo, mientras esperamos a Portugal.
El austriaco Hansi Krankl era un tipo nervudo y delgado que jugaba en el Barcelona y convertía en oro todo lo que tocaba. En el Mundial del 78 en Argentina nos tocó Austria en la fase de grupos. En el minuto 76 un mal rebote en el área española cayó en sus pies y no perdonó. Aquel gol era el 2-1 definitivo que nos mandaba a casa sin pasar la fase de grupos. La Furia española, llamaba entonces a la selección la prensa deportiva. Pero la verdad es que llevábamos 12 años sin clasificarnos para un Mundial. Fue el de Inglaterra del 1976. Desde entonces no habíamos vuelto a jugar contra Austria. Esta iba a ser la noche de la venganza.
Y vaya si fue. Les pasamos por encima y además jugando al fútbol. El entrenador La Fuente ya había anunciado que hay equipo con mayúsculas, con fútbol en sus pies. Y parece que lo está cumpliendo. La verdad yo al principio no había confiado mucho en este tío que aplaudía a rabiar a Rubiales. Pero nos esta regalando un equipazo que va camino de darnos muchas alegrías, al margen de cómo acabe este Mundial. “Lo vamos a ganar”, piensa Petate, que tampoco es que sea muy futbolero pero lo cree firmemente. Como los demás, aunque no nos atrevemos a decirlo en voz alta.
Los sellos de Osterreich
A los pocos minutos ya sabíamos cuál era el mejor equipo. Pero no quien se llevaría el partido. Podía aparecer la sombra de Krankl. Austria es un equipo muy físico y disciplinado, de agresividad sin tarjetas. Osterreich para nuestra memoria de niños de la escuela de don Diego Taranta y el fiero Cabezatoro, cuando Manolo el Nene nos traía sellos de correos de Austria. Las cartas de nuestros padres emigrantes eran pieza básica en nuestras esporádicas colecciones de sellos, que a veces eran moneda de cambio en el juego de las tacas.
Luego tras veinte minutos de juego vino todo. La Roja desarboló a los alpinos con tres goles como tres soles, que pudieron ser cuatro si entra el tiro al palo de Baena, el almeriense de Roquetas, que un poco más acá y nace en Carchuna. A un toque, avanzando rápido y rompiendo líneas, España te lleva al límite: velocidad y espacios a campo abierto y creatividad, que destrozaron a los austríacos
El repóker de la venganza
Mientras en Austria apenas brillaba con luz propia el madridista Alaba, la Roja parecía el equipo de Oliver Benji. Lamín destroza al adversario cada vez que encara y levanta a la grada como curro romero. Oyarzábal, el chavalote discreto de Eibar, es uno de los goleadores del Mundial. Cucurella es adusto, disciplinado y eficiente como un rodelero de los Tercios de Flandes. Defiende, corre la banda, presiona arriba, remata, marca o da pase de gol. Repoker de ases para vengar la noche de Krankl. En la grada 70.000 espectadores viven el delirio. El realizador de la televisión nos muestra repetidamente a Bardem, Penélope Cruz y Rosalía, entregada con su bufanda de la Roja.
La victoria nos coloca en otra fase. Hace 16 años ya que no superábamos la primera eliminatoria en un Mundial. Ahora soñamos con repetir la hazaña de 2010 en Johannesburgo, mientras esperamos a Portugal. Lejos de la grada, sin Penélope ni Rosalía. Si es de madrugada será en el Fuera de Juego o el Tarantino. Y si no donde siempre. Lo que diga la Rubia.
