Y LOS BAD PEOPLE TOMARON NUEVA YORK.Mi Mundial desde el Barribáo
En Argentina llevan ya recogidas 20.000 firmas para que se repita el partido porque se lo robaron. Yo a lo de repetir el partido me sumo. Quiero otra tarde para no olvidar. Y a ser posible que sea en Nueva York. Y si no pues entonces en Dúrcal, aquí, en la Estación.
Hora y media antes de empezar el partido 800 árbitros y 800 entrenadoras -y entrenadores- llenábamos ya la Estación, que estaba atarragá. Un palabro castellano ya en desuso que de niños usábamos y que quiere decir mucho más que abarrotada. Hasta los topes. La comisión de fiestas -gracias- había puesto pantalla gigante y allí estábamos una versión del Barribao agrandado, que es como decir medio Dúrcal. El People al completo. Con nuestras caras pintadas y nuestra camiseta blanca de la selección. Pero hoy la Roja vestía de rojo. Si.
Aquí no pasa nada
Desde que el fútbol existe ha sido arma política. Ahora no iba a ser menos. El palco también prometía espectáculo. En la previa Trump había llamado a los españoles “causa perdida” y “bad people”. A su lado Infantino, que había celebrado con entusiasmo los goles previos de Messi. También la mexicana Sheinbaum, que iba con los nuestros. El canadiense Carney, que también. Sánchez y Felipe VI completaban el cuadro con un “aquí no pasa nada” en la mirada. Milei, el que habla con su perro, no vino, “para mantener la cábala”, dijo. “Eso es una pavada, no va para que no le recontramegaputeen de arriba abajo”, me dice Pirovano desde Buenos Aires. “Dijo que su ídola es Margaret Tatcher en la previa contra Inglaterra, olvidándose de las Malvinas, y eso acá no se perdona”.
La magia de la portería de arriba
Nada más empezar el partido ya se sabía quién mandaba allí. La nuestra desplegó un vendaval de juego, empuje y tiros a puerta que era como si en la Estación de nuestra infancia les hubiera tocado la portería de arriba. O será, mirando pal tranvía. Con la precisión justa, porque si caía en el Prado de Bataro te podías quedar sin pelota. Argentina, cero tiros a puerta y todo el partido cuesta arriba, como sin cambiar de portería. Luego vino la prórroga, los goles anulados y todo lo demás. Que empieza donde acaban mis pies, como diría Fito Cabrales: mucho más que fútbol, emociones a raudales y literatura para meses. El gol de Ferrán, que es ya el Iniesta nacional, acababa de colocar en el Olimpo del fútbol a los Bad People.
El Barribao es Nueva York
La Estación era el MetLife Estadium y el Barribao Nueva York. Desde la grada neoyorkina Juanan Marín manda instantáneas. En la Estación, los comentarios de Joaquín, que de fútbol está bastante al día, y Cele que no es experta pero acierta cuando es penalti y cuando fuera de juego. Y Mussa´b y Ben, que aman el fútbol con ojos escépticos. Lo vivimos aquí y allí con idéntico fervor. Rody desde Montevideo, Christian en Buenos Aires, Marie en Bretaña, Manolo e Isabel en Normandía, Patient en el Congo, Fran de Hueneja desde Granada y desde Andorra Cristina, que aparca por un rato la lectura de Douglas Preston. Todos a la misma hora, como una red de afectos compartidos.
Dos momentazos
Si he de guardar dos momentos aquella noche en mi memoria me quedo con dos. El de las familias emigrantes de Lamín y Nico, que hicieron grande a la España futbolística. Dos que para algunos no son españoles ni tampoco franceses. Ese para contársela algún día a mi nieta Thalia. El otro la elegancia con la que Rodri le indica al jefe del Imperio que se aparte de la foto, que no es su lugar, mientras Mikel Merino inicia un Trump Dance coreografiado de inmediato por Pedri y Yeremi Pino. Este otro para mis amigos del barrio. Los presentes y los ausentes.
Repitamos…. en la Estación
Al terminar esta crónica, que llega con retraso como muchas de las cosas importantes de nuestras vidas, se empieza a hablar ya del pospartido, y no son bulos. Ojo: Trump quiere que hagan a Infantino presidente de Naciones Unidas, y en Argentina llevan ya recogidas 20.000 firmas para que se repita el partido porque se lo robaron. Yo a lo de repetir el partido me sumo. Quiero otra tarde para no olvidar. Y a ser posible que sea en Nueva York. Y si no pues entonces en Dúrcal, aquí, en la Estación.
PD: mi agradecimiento al Comarcal por publicarme estas crónicas y a mis amigos que me acompañaron, de cerca o en la distancia: Ocemanuel, Paquillo Remolino, Joaquín, Manolo La Pepa, Serafin, Petate, Cele, Villegas, Manolo, Carmen, Isabel, Marie, Patient, Mussa´b, Fran, Rody, Christian, Taha, Guille, Miguelito, Frank, Víctor, Cristine y otros muchos que no caben aquí.


